Un rato de soledad

Un fin de semana de la presente primavera, lo pasé en el pueblo de Romanones ( Guadalajara - España ) y aproveché para probar mi nueva cámara digital Canon.

A través de su pequeña pantalla descubrí como unas pequeñas florecillas azules sin base siquiera para sostenerse, utilizaban el soporte de un viejo majuelo para crecer.
¡Algo insólito!, ¡un majuelo con flores azules!, pero por poco tiempo.

Meses después nada queda de aquellas brillantes florecillas, sin embargo, ya se adivinan las pequeñas majuelas verdes que cuando maduren, alcanzaran todo su rojo esplendor.

Hace muchos años, cuando era un chiquillo, todo mi entretenimiento durante días era comer majuelas, y lanzar los güitos a presión a través de una estrecha caña a modo de cerbatana contra todo el que se ponía a mi alcance.

Cuantas carreras, cuantas broncas de mi abuela, pero qué bien se pasaba cuando el dardo acertaba de pleno en la "cocorocha" de algún calvo.

Texto y fotografía: Ángel Lacalle - junio 2004