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La luz penetraba en la cripta por cada hueco del mármol esculpido, el eco retumbaba en cada una de las cúpulas, mis manos acariciaban las frías paredes incrustadas de rubíes, azabaches, turquesas y topacios, que formaban infinitas flores, infinitas veces parpadeé creyendo grabar esas imágenes. |
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