|

© Fabio Borquez
|
Lo recorrí una y otra vez, allí ocurrió algo peculiar y quizás su única
explicación sea el estado de éxtasis que estaba viviendo. En la cripta volví
a ver a un extraño hombre occidental, que llevaba sobre su frente franjas
blancas (como lo hacen los hombres sagrados llamados Saddu), con una joven
mujer, con sombrero de paja que atemporalizaba su imagen, podría haber
tenido 17 ó 30 años, realmente nunca lo supe, aunque trás sus respuestas a
mis miradas incisivas, había despertado en mi los más oscuros deseos, quien
sabe qué desorbitados pensamientos eslabonaban mi mente.
|
|