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Otro traspiés para llegar a la difunta. Cae una velilla,
y en las manos de marfil arde la rosa de papel como una rosa de
fuego. Arden las ropas, arde el ataúd. Simeón Julepe,
entre llamas, abrazado al cadáver, grita frenético.
Las mujerucas retroceden, aspando los brazos. Toda la fragua
tiene un reflejo de incendio.
Texto: La rosa de papel
Ramón del Valle-Inclán
Fotografía: Manuel Rodríguez
( Catedral de Santiago de Compostela - A Coruña - España )
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