Nacho Hernando
(Fotografía Pilar García Merino)


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Nacho Hernando


Las huellas de la realidad y la liturgia del color


Las leyes de la realidad nos suelen marcar hasta el extremo de hacer difícil una concepción que no esté seriamente construida por una o varias referencias u orígenes reales. Quizás sean los sueños los que, de vez en cuando, nos introducen en otras esferas pudiendo ocurrir que, al despertar, nos dejen con un extraño sabor de boca al no poder precisar con demasiada exactitud el origen de lo soñado. Las escenas nos atormentarán durante varios días hasta que, al final, la realidad es la que, por su incuestionable objetividad, nos devuelva al mundo de lo reconocible y de la supuesta seguridad.

Trabajar en la linde - término que empecé a oir en la niñez definiendo una línea no aconsejable de traspasar "¡no te pases de la linde!", me solían decir - entre la realidad y la abstracción, no suele ser un ejercicio cotidiano, ni son mucho los autores que se mueven en este espacio; mucho menos en fotografía, donde la lucha contra la realidad adquiere una doble dificultad para aquellos para los que su planteamiento creativo se encamina por vericuetos al margen de lo concreto. La cámara enfocará únicamente objetos reales, cargados de la consabida subjetividad del autor, pero reales a fin de cuentas. A partir de esta realidad será el autor el que tendrá que ir disolviéndolos hasta convertirlos en formas, texturas o colores que se desvanecen, por lo general, sin limites o referencias finales.

Sin embargo, existen ciertas reglas en el juego que se plantea entre el creador de abstracciones y el espectador-observador que consisten, por parte del primero, en insinuar algunas formas reconocibles - formas de objetos o partes de ellos - sobre los que, en algunas ocasiones, puede pivotar la obra. Por parte del segundo, se establece la búsqueda de referencias que le puedan sacar del desasosiego del mundo de las formas sin forma; es la colocación de los pies en la tierra, captada la referencia, se iniciará, por el espectador, la observación comprensiva de la obra.

Las obras de Nacho Hernando, se mueven en esa linde entre la abstracción - quizás el desasosiego - y las relaciones de los objetos del mundo real o el mundo de las formas reconocibles. Las referencias las marca, bien al partir de la formas que se le antoja sean reconocibles, bien a través de la pura abstracción hasta hacerla coincidir, mediante un cierto engaño tolerado, en forma aproximada a algo real, a la que el observador se abrazará como a un flotador en un entorno de mares de formas y colores. Formas y colores dulces, eso sí, pero inquietantes unas veces e insinuantes otras - pueden llevarnos de los sueños más tranquilos hasta otros que adquieren formas un tanto sensuales - . Es el lenguaje de la abstracción y del color, aunque éste, el color, en esta ocasión, no sirva para ayudarnos a situarnos ante la obra y opere, únicamente, como objeto también manipulado por Nacho. Forma parte de un juego en el que el autor lo somete a sus propias normas y éste se mueve únicamente en su liturgia creativa.


Comentario: Feliciano López Pastor
Publicación: La Fotografía Actual
Número 85 Junio Julio 2001
Páginas 12, 13, 14 y 15.


Dirección de correo: nachoestudio@terra.es

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