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Las casas de los cadáveres
La fotografía es una huída hacia el pasado, un robo
a la muerte.
El fotógrafo es un coleccionista de tiempos muertos, de
fotogramas entrecortados de una película inabarcable e interminable.
Yo que nací en el otoño de hace cincuenta años y que soy
considerado retratista de las culturas juveniles efímeras
quiero celebrar mi cincuentenario con estos paisajes del
ocaso, estos paisajes sin figuras que a modo de naturalezas
muertas se convierten en homenajes a la geografía y a la
arquitectura del recuerdo.
Son casi todas fotos inéditas que muestro en exclusiva en
estas páginas de El Ángel Caído como Fiesta de Cumpleaños Sin.
Y espero seguir siendo laborioso en el futuro desde mi retrovisor.
Con el deseo de que cada fotografía sea un amanecer disfrazado
de atardecer, porque los archivos de los fotógrafos no son
morgues, sino invernaderos donde la belleza y la vida continúan,
donde lo etéreo se eterniza, donde la mirada rectangular del
artista se transforma en un círculo vicioso y cómplice de la
memoria colectiva.
Por todas las paces -justas- del mundo.
( Miguel Trillo, Septiembre 2003 )
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