Cementerio de Trevélez (Andalucía). España, 1992


Las casas de los cadáveres

La fotografía es una huída hacia el pasado, un robo a la muerte.
El fotógrafo es un coleccionista de tiempos muertos, de fotogramas entrecortados de una película inabarcable e interminable.

Yo que nací en el otoño de hace cincuenta años y que soy considerado retratista de las culturas juveniles efímeras quiero celebrar mi cincuentenario con estos paisajes del ocaso, estos paisajes sin figuras que a modo de naturalezas muertas se convierten en homenajes a la geografía y a la arquitectura del recuerdo.

Son casi todas fotos inéditas que muestro en exclusiva en estas páginas de El Ángel Caído como Fiesta de Cumpleaños Sin.

Y espero seguir siendo laborioso en el futuro desde mi retrovisor.
Con el deseo de que cada fotografía sea un amanecer disfrazado de atardecer, porque los archivos de los fotógrafos no son morgues, sino invernaderos donde la belleza y la vida continúan, donde lo etéreo se eterniza, donde la mirada rectangular del artista se transforma en un círculo vicioso y cómplice de la memoria colectiva.

Por todas las paces -justas- del mundo.

( Miguel Trillo, Septiembre 2003 )