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Los Locos de La Vela
Tradición del Estado Falcón, Venezuela
Fecha 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes


La historia cuenta que un día, en el puerto de La Vela de Coro, los grandes hacendados, descendientes de los europeos que habían venido con la colonización, decidieron que el 28 de diciembre, día de la celebración de los Santos Inocentes, se hiciera una especie de cambio en las relaciones patrón-empleado o, para ese entonces, jefes y esclavos.
Este cambio consistía en que sólo durante ese día los esclavos serían los amos y los amos harían de esclavos.

A la gran cantidad de esclavos que existían en el pueblo, que sabían que todo eso era significativo, se les ocurrió que lo que debían hacer era disfrazarse y adueñarse del pueblo, en un plan de desorden, fiesta y desahogo.
La inventiva popular se daba cita todos los 28 de diciembre en los trajes y disfraces que estos esclavos preparaban para luego "azotar" al pueblo a punta de travesuras, borracheras y demás divertimentos populares en el que, según un decreto que incluso se establecería, los esclavos podían hacer lo que quisieran ese día, incluso "tomar cualquier cochino, gallina o animal suelto en el pueblo" para prepararlo en una comilona.

Con el tiempo la tradición fue tomando otros matices y al caer la esclavitud y con el paso de los años se fue puliendo esta iniciativa, tomando el cuerpo de lo que hoy se conoce La Fiesta de los Locos de La Vela.
Hoy la tradición tiene mucha fuerza y es estimulada de una manera muy febril por los habitantes de tan importante población venezolana.
Debe recordarse que fue en este puerto de La Vela donde Francisco de Miranda izó por primera vez la bandera que identificó a esta nación, creando un punto de resistencia muy importante contra el imperio español.

Hoy los veleños preparan con muchísima anticipación estas fiestas, desde antes de mitad de año, la mayoría ha comenzado a preparar sus trajes, que en la actualidad son considerados obras artesanales de gran valor.
Sus procesos en el detalle, la confección, el acabado final e incluso el celo con el que muchos guardan y defienden sus obras, son parte de la tradición que ya es reconocida a nivel nacional y que comienza a tener eco en otros países por lo que antropológicamente representa.

La tradición de Los Locos de La Vela se puede decir que comienza el día 26 de diciembre cuando el comité organizador del evento prepara un desfile con los niños del pueblo ya disfrazados como celebrando un día de los inocentes anticipado, todo en plan de ir sembrando esta cultura entre los niños para garantizar que ésta no se pierda.
Puede verse como los infantes salen muy contentos y orgullosos de una casa del pueblo, detrás de una camioneta rodando con un grupo musical de tambor veleño conformado por niños del pueblo que van interpretando sones típicos de la tradición y de la zona.

El día 27 ocurre uno de los momentos más esperados, sale "La Mojiganga".
Este personaje vestido de negro y con una máscara que le cubre todo el rostro está considerado el espíritu de la tradición, de por si la celebración la inaugura la salida de este espíritu, el cual es bendecido por una de las matronas del pueblo y, montado en una burra comienza a darle cumplimiento a sus atribuciones: sembrar el desorden y la alegría previo decreto que se leerá en su presencia y en la del alcalde del pueblo.
El decreto da por inaugurada la fiesta y explica las reglas, entre las más importantes, el estar disfrazados y la pérdida de la ley regular en el pueblo, ahora en manos de los locos.

Al terminar de leerse el decreto, "La Mojiganga" comienza a recorrer todas y cada una de las calles del pueblo, es de noche y las personas lo siguen y lo acompañan, de sus casas salen y se exhiben para demostrar que viven la tradición al máximo.
"La Mojiganga" tiene el derecho de tomar a cualquier chica del pueblo, bailarla, montarla en la burra y, de cierta manera, hacerla molestar, todo en un plan juguetón y sano, en el que las risas borrachas son la prueba más fidedigna de que ya se ha dado inicio a la fiesta de los locos.

Al final del recorrido toda la población se reúne en el malecón, los organizadores habrán montado una tarima en el que se descubre quién es La Mojiganga del año, éste se quita la máscara y las personas lo aplauden, se ha dado inicio a la fiesta, grupos musicales animan y danzas criollas darán un espectáculo que no sólo realza la tradición sino que levanta la libido.

El 28 en la mañana, a pesar de la rumba del día anterior, el pueblo despierta muy temprano, las puertas de los garajes se abren para mostrar los trajes que se lucirán durante el día y que al final de éste esperan ser reconocidos por el gran jurado que premiará a los mejores.
Es ley que luego de que éstos son presentados a mitad de mañana a toda la población en el malecón, deben dar una vuelta entera a todo el pueblo, para que todos puedan ver el disfraz.

Muchos trajes son realmente exagerados, con tamaños y pesos insoportables para que un mismo ser humano lo cargue durante todo el día, por eso pueden verse a los disfrazados, al final de la jornada, con morados en sus hombros por el peso y con caras de cansancio exigiendo cervezas que recompensen el esfuerzo del día.

Al final de la jornada se premia al mejor traje y a los mejores grupos de trajes, en sus distintas categorías, al parecer la rumba no termina y se une en un largo puente con la celebración del fin de año.
La Vela es así, Los Locos son el espíritu de este pueblo.

© Jaime Garvett

 
 
 


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