© Luis Morilla

 
 
 

Alguien dijo ..., que me fui de mi barrio.
¿ Cuándo, pero cuándo ?
Si siempre estoy llegando.

Nocturno a mi barrio
Aníbal Troilo
(Músico)


Apuntes boquenses (años 1959-2002)

Quien pase alguna vez por Buenos Aires, deberá visitar el barrio de La Boca, enquistado en el pasado de la gran ciudad.
Toda la historia se puede ver en sus casas viejas, en sus calles donde se entrecruzan lo actual y lo antiguo.

Este lugar fue, a principios de siglo, un puerto donde llegaban marineros de otras tierras y de otros mares, quienes con su música, sus idiomas y su forma de vida fueron dando un cambio a la gran Aldea.

Este barrio tiene sus olores y sus colores, que se ven reflejados en el múltiple colorido de sus casas, donde siempre está presente Don Benito Quinquela Martín, quien fuera el mayor artista boquense.

Este "portfolio" representa un viaje en el tiempo y la distancia; hace años que recorro este barrio, la calle Caminito.
Su nombre está tomado de un tango del músico Juan de Dios Filiberto, nacido en La Boca, donde es muy común encontrar en un mismo lugar a pintores, músicos, bailarines de tango, poetas y -por qué no- a fotógrafos.

En esas casas viejas de chapa y maderas fui descubriendo el misterio que encierra cada puerta o cada ventana, en esas calles con su viejo y desparejo empedrado, con faroles y veredas angostas, pude encontrar una historia que, después con los años, mi cámara fotográfica fue modelando en imágenes las hojas de un fantástico libro, que pocos nos atrevemos a releer: el del recuerdo.

En esta esquina imaginaria que forma el gran Río de la Plata, con las oscuras aguas del Riachuelo, utilizadas para transportar pasajeros de una orilla a otra, en esa ribera que tantas veces he caminado, se tejieron mis sueños de marino, que fueron muchos y no se cumplieron y donde un día me descubrí fotógrafo.

Fotografío este lugar desde el año 1959, mi cámara ha sido fiel testigo de los cambios que en él se han realizado, donde es muy común que me llamen fotógrafo de La Boca, como parte del paisaje.

Luis Morilla, año 2002