Fabio Bórquez

 
 
 

Juntos bajo el mismo cielo

Había una vez, una exposición de un emigrado argentino llamado Bórquez en un museo de Buenos Aires, llamada Deutsche Seelen (almas alemanas), que recibió mas que una buena acogida del público y de la prensa.

En algún momento cayó en manos del fotógrafo una crítica realizada por un buen señor doctorado en no se qué rama de la filosofía, que empezaba su artículo diciendo: "La exposición de fotos de Fabio Borquez en la sala 7, al fondo del largo pasillo del Centro Cultural Recoleta, nos produce una impresión reveladora.
Se trata de superficies de cuerpos desnudos, en general de mujeres, pero a veces de hombres, sobre los que se proyecta la vista de un bajorrelieve, o de una sección de un edificio o una arquitectura.
Los cuerpos resultan como calcomanías de otra cosa.
Un viejo Simulcop de la Argentina, pero acá se trata de "Almas alemanas".
En efecto, Borquez es un fotógrafo radicado en Alemania.
Curioso título que nos hace preguntar, no con Goldhagen, sino antes que él, si los alemanes tienen alma, o la tuvieron."

En ese momento el artista argentino-alemán o alemán-argentino o sólo aquel que había perdido el estado de pertenencia y trataba de pensar en ser un ciudadano del mundo en forma positiva y no derrumbarse a la ingestión de ansiolíticos que lo liberaran de los abismos de sentirse un híbrido sin patria ... o sea yo mismo, se replanteó la idea, primero de saber si este buen señor había escrito el articulo, todavía hoy puede verse aquí:
http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=7220
bajo los efectos de alguna pipa de opio o si el mero delirio de hacer una gran ensalada histórica, no le habían dejado tiempo para hacer una crítica seria sobre mi exposición ...

En ese momento se disparó una idea en mi cabeza, por qué no hacer un trabajo donde se muestre la gran cantidad de culturas que aquí conviven, ya que desde que había llegado a Alemania, si bien a veces uno encontraba problemas de comunicación por la barrera del idioma y la complejidad gramatical del alemán, nunca había tenido problemas de marginación o de sentirme un paria de la sociedad.
Ahí surgió el nombre, se llamaría "Gemeinsam unter dem selben Himmel" (Juntos bajo el mismo cielo) y trataría de retratar a los diferentes inmigrantes que por una u otra razón habían decidido venir a Alemania a encontrar su futuro.
Ahora sólo me faltaba el cómo. ¿Cómo iba a generar un proyecto homogéneo donde se lea la voluntad reveladora de generar un hecho artístico?.

Presenté mi idea de trabajo en el ministerio de cultura de la ciudad de Neuss y no sólo se maravillaron con la idea, sino que se comprometieron a ayudarme, institucionalmente y económicamente.
Conferencia de prensa y una fecha para la exposición: octubre de 2005.

Así empecé a trabajar, trataba de conseguir gente en todos lados, en la calle, por intermedio de conocidos, en los supermercados, aquí y allá, la mayoría de la gente se negaba, yo me ponía en su lugar que venga un tipo y les diga que les quería sacar fotos, por tal y cual razón ... pero en el camino yo no perdía las ganas y seguía juntando uno a uno los participantes del trabajo.

Las tomas se realizaban en mi estudio y la gente venía sin saber qué era lo que iban a encontrar, allí yo preparaba todo, apagaba las luces y les pedía que en ese momento recuerden que habían dejado atrás, que piensen en sus padres o en sus amigos o en su lejana tierra que había quedado detrás de ellos, que piensen también qué habían encontrado aquí, qué es lo que en Alemania habían buscado, qué es lo que sentían en esta tierra ...

Los resultados fueron los que iba esperando, totalmente encontrados, los sentimientos brotaban de donde quería verlos salir ... de los ojos!!!
Si eso era lo que quería encontrar, plasmar en una foto la luz que emanaba de los ojos de cada persona y que esos ojos nos cuenten una historia ...

En algún momento pensé que sería interesante no sólo hacer una exposición con las fotos, sino también que seria muy bueno hacer un libro, con las historias de la gente, ya que muchas de ellas eran guiones de películas, historias coloridas de momentos de profunda alegría y por otro lado otras de tremenda tristeza, historias de vida anónimas que merecían ser contadas.
Ahí fue donde empezó mi propio calvario, ya que cuando solicité financiamiento para el mismo y todo este proyecto llegó a oídos de los políticos de turno, estos empezaron a boicotear mi trabajo, hasta el punto que a un mes de hacer la exposición, todo se disolvía en la nada y mi exposición se cancelaba ...

Al principio la depresión, la tristeza, la desolación, ya que para el que no lo crea todavía, el alma de los artistas es bastante más que sensible, entonces o me quedaba a emborracharme y perderme en una botella de alcohol, o... o ... o...
Pelear!!!!! nadie me iba a atropellar, y menos gente que se creía con el derecho de querer tapar y no mostrar a los inmigrantes, total nadie los ve, sólo uno los veía, según ellos, cuando va a comer pizza o a comerse un dönner a un restaurante turco ... se habían olvidado que había muchos inmigrantes exitosos aquí, que muchos médicos son inmigrantes, directores de empresas, ingenieros, etc, etc, y que si a uno le había tocado la tarea de limpiar los pisos, también había alemanes que lo hacían y que en definitiva no era mas que un trabajo digno para ganarse el pan de cada día, y esos seres no eran ni má ni menos que personas!!!, sí!!! Personas!!!! Quizás con otro color de piel!!! que sentían, gozaban, lloraban, reían, gozaban, respiraban como ellos!!!

Empezó mi lucha y la resistencia del otro lado se hizo sentir, pero como les manifesté personalmente, no iba a claudicar y si mi exposición no tenía lugar iba a ir a la prensa a hablar de la poca tolerancia que había, etc ,etc, y dentro de cada "etc" había muchos puntos que no les convenía que salieran a la luz.
Esa lucha duro mas de un año y en noviembre de 2006 se inauguraba la exposición en el Landesteather de Neuss con más 300 personas.

No había triunfado Fabio Borquez, habían triunfado los ojos de 65 personas de distintas tierras del mundo que se dejaron ver en cada uno de los retratos que de ellas había realizado y se animaron a que uno pueda ver en el reflejo de sus miradas un pequeño trazo de sus almas.

Fabio Borquez