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Costa da Morte
En el punto más occidental de Europa, de la vieja Europa, donde antaño finalizaba la tierra,
dejando paso súbitamente al reino de los infernales mares, donde llegaban expectantes y aún
insatisfechos todos los agónicos pasos de los caminantes del Camino de las Estrellas, que
emprendieron en busca de la escurridiza magia de la vida, donde increíblemente la tierra
sigue oliendo a tierra y el mar huele a mar y el verde sigue teniendo su verdadero color,
el fotógrafo, perplejo por la danza natural a la que asiste, no puede más que recoger en su
cámara, sincronizando tiempos y diafragmas, secuencias del espectáculo que se le ofrece allí
delante de sus ojos. Con toda su energía, con toda su fuerza, ayudado por la carencia de color
que acrecienta el detalle.
Un lugar donde descansar, donde vivir y donde conectar con lo auténtico.
Quique Macía
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