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Nunca sabré el motivo por el que este libro apareció en mi estantería.
Sí que estoy seguro de no haber ido a su encuentro y lo más probable
es que él me localizara a mí, bien en una feria del Libro de Ocasión
o prestado por un amigo que lo estará echando de menos y al que no se
lo podré devolver por no recordar quien fue.
Para que esto no suceda, mantengo la insana costumbre de poner a todo
libro que adquiero mi nombre, precio y fecha de adquisición en la
primera página del mismo.
Es un libro pequeño, pero "matón".
Enigmático.
Irina Ionesco, fotógrafa de origen rumano pero residente en el mundo,
nos brinda estas imágenes en color, mudas, sin fecha ni título para
transmitir el glamour de una mujer visto por otra mujer.
Las páginas del libro van hablando por si solas.
Solo al final,
escueto y en inglés y japonés, el crítico de arte Kotaro Iizawa
plasma unas pinceladas sobre ella, su obra y el libro.
Pero llega tarde.
Ya hemos ojeado el libro y nos hemos formado nuestra propia impresión,
que puede o no coincidir con la suya.
Ambas son y serán válidas y enriquecedoras.
Fotos en color, de modelos que parecen haber sido descubiertas por sorpresa,
como si la fotógrafa hubiera irrumpido en su mundo y las hubiera reflejado.
Como que existen para ser vistas pero que solo tenemos oportunidad de acceder
a ellas a través de las páginas impresas de este libro.
Encuadres sencillos, glamour, erotismo, incitación, sugerencia.
Cada visionador pondrá su calificativo y grabará en su cerebro a
través de su retina su particular impresión.
Irina pasaba por allí y nos lo transmite.
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