Sin título, hacia 1900





 

Progreso y tradición
por Manuel Morales Llorente


El hombre siempre está sometido a fuerzas que tiran de él en direcciones opuestas.
Atenazado por las contradicciones y polaridades el camino individual de cada uno va marcando la orientación por la que termina decantándose.

Una de estas típicas polaridades hace referencia a la pareja progreso y tradición.
A medida que el hombre progresa tecnológicamente no está muy claro si en otros ámbitos evoluciona o involuciona.

Aunque la castración que vive el hombre moderno tambien provoca rupturas en otras direcciones nos centraremos en los "good old days" como sentimiento del paraíso perdido que a tanta gente mueve en muchos de sus momentos de "sentirse perdidos en el absurdo de la sociedad contemporánea".

A lo largo de la historia de la humanidad hay un concepto que pertenece a todas las tradiciones milenarias y que por múltiples ramificaciones siguen perpetuándose en nuestros días.
Me refiero a la filosofía perenne cuyo nombre acuñara Coomaraswamy y reafirmara Aldous Huxley.

Continuamente surgen motivos para volver la vista hacia atrás o hacia adentro a la busca y captura de valores perdidos en épocas ancestrales en la locura que rodea al hombre "moderno" en su desenfrenada carrera hacia la velocidad y la tecnología.

Esas miradas hacia atrás y hacia adentro se manifiestan con diferentes connotaciones específicas o misceláneas de todas ellas.
Hay motivos religiosos, naturalistas, hedonistas y estéticos entre otros.
Si los griegos exaltaron la belleza idealizada en los efebos, los románticos se centraron en la pasión de lo individual en pulsión con la naturaleza.

Es un caso común el del artista atormentado y de salud frágil que acaba redescubriendo la vida en un clima benigno.
Iluminado por el sol, su corazón entra en llamas y renegando del mundo civilizado valora por encima de todo su relación con lo primario, con la naturaleza, con gente que no ha sido corrompida en sus costumbres y por encima de todo con el sentimiento que le invade en el momento como resultado del cóctel catártico de clima, belleza y naturaleza.

Este reencuentro con el paraíso perdido se manifiesta en Gloeden con un claro matiz de obsesión por los clásicos griegos.
Encaramado a su utopía por el azar de su enfermedad, azuzado por sus tormentos interiores de ruptura hacia el pasado y espoleado por su tendencia homosexual hacia el ideal masculino, Gloeden refundió todos los factores en su sincretismo personal que unificó la sencillez y naturalidad de la gente del lugar con la belleza masculina de la pubertad y la belleza en colorido y formas de su idílica ubicación.

El movimiento gay, al margen de la lógica reivindicación de la imagen del cuerpo masculino, siempre se ha caracterizado por una sensibilidad exquisita, un contacto muy directo con la naturaleza, una clara orientación hacia la estética y hacia la búsqueda de la belleza y por último una valoración muy elevada de los clásicos representada por encima de todos por la fusión griega del arte y la naturaleza.
¿ De dónde provienen todas estas tendencias? No hay una respuesta clara, pero no hay duda de que los tremendos conflictos causados por su crisis de identidad y su desubicación social les ha llevado siempre a una profunda introspección y a una sutileza de contacto con su interior y el entorno que les rodea que posiblemente sea el motivo principal de su orientación hacia la defensa de muchos de esos valores de la tradición que el mundo de hoy se empeña en trivializar y enterrar.

Transgresor como pocos por la época en la que hizo las fotos y por la valentía que demostró con ellas, Gloeden se ha convertido por derecho propio en un icono de la fotografía y del movimiento gay por el contenido de sus fotos, por el estilo y técnica y por la expresividad retratada para siempre de las gentes de aquél lugar.

Al margen de la homosexualidad y la fotografía aquí subyace una defensa enconada de un estilo, de una filosofía de la vida.
¿ Y tú? ¿hacia dónde te decantas? ¿ eres un defensor a ultranza de la modernidad? ¿reniegas de la época que te ha tocado vivir? ¿o eres de los que busca un equilibrio entre los valores de la antigüedad que no deben perderse y un enfoque positivo de las continuas aportaciones de la ciencia?


Manuel Morales Llorente - Marzo 2004