Tina Modotti
Baltasar Dromundo, 1929


Tina Modotti es, desde hace unos años, conocida como fotógrafa, además de por su actividad política.

Nos parece una mujer excepcional pero, en estas páginas, vamos a ocuparnos de su actividad como fotógrafa.
Al ser una persona vitalista, que vive intensamente sus amores, sus creencias políticas y sociales, su actividad fotográfica está también impregnada de ese vitalismo, como no podía ser de otra manera.
Su actividad fotográfica fue compartida con su compromiso político y, algunas veces, realizada en función del mismo.

Las de imágenes de Tina que os mostramos, que pueden ser de las menos conocidas, parecen mostrarnos sus investigaciones sobre la forma, el encuadre, las luces, las sombras, la composición, ... Estas imágenes son como un cuaderno de anotaciones que fuera escribiendo durante la formación de su criterio fotográfico.
En estas imágenes no se preocupa tanto del fondo, del mensaje, sino de la forma, de la investigación estética.
Hemos de reconocer que su trabajo tiene una gran calidad.

Este criterio estético lo aplica a lugares, a objetos cotidianos, a personajes anónimos a los que dignifica y exalta, haciéndoles poseer una magnífica belleza.

Es de destacar en estas imágenes, el acercamiento que se produce en la toma.
Siempre son primerísimos planos, la cámara se acerca al sujeto fotografiado de una manera obsesiva, como si Tina quisiera conocer el interior, la esencia de lo que fotografiaba.

Muchas veces el resultado de nuestras fotografías no es lo contundente, lo emocionante que quisiéramos, y es debido a que no nos aproximamos lo suficiente a la persona, al objeto motivo de nuestras imágenes.
Siempre se dice a los novicios en fotografía que se aproximen más al ser fotografiado.

En este campo, Tina nos ofrece un magnífico ejemplo de cómo el fotógrafo debe integrarse, meterse, unirse al motivo fotografiado.
Pero la enseñanza recibida de Tina no es únicamente que hay que aproximarme al máximo físicamente, sino también emocionalmente.
Hay que amar, hay que querer aquello que fotografiamos, aunque en ocasiones nos haga llorar, para que nuestras fotografías sean capaces de transmitir nuestras emociones.


Comentario: Manuel Rodríguez - Febrero de 2004