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Tina Modotti es, desde hace unos años, conocida como fotógrafa,
además de por su actividad política.
Nos parece una mujer excepcional pero, en estas páginas,
vamos a ocuparnos de su actividad como fotógrafa.
Al ser una persona vitalista, que vive intensamente sus amores,
sus creencias políticas y sociales, su actividad fotográfica
está también impregnada de ese vitalismo, como no podía
ser de otra manera.
Su actividad fotográfica fue compartida con
su compromiso político y, algunas veces, realizada en función
del mismo.
Las de imágenes de Tina que os mostramos, que pueden ser
de las menos conocidas, parecen mostrarnos sus investigaciones sobre
la forma, el encuadre, las luces, las sombras, la composición, ...
Estas imágenes son como un cuaderno de anotaciones que fuera
escribiendo durante la formación de su criterio fotográfico.
En estas imágenes no se preocupa tanto del fondo, del mensaje,
sino de la forma, de la investigación estética.
Hemos de reconocer que su trabajo tiene una gran calidad.
Este criterio estético lo aplica a lugares, a objetos cotidianos, a
personajes anónimos a los que dignifica y exalta, haciéndoles
poseer una magnífica belleza.
Es de destacar en estas imágenes, el acercamiento que se
produce en la toma.
Siempre son primerísimos planos, la cámara se acerca al
sujeto fotografiado de una manera obsesiva, como si Tina quisiera
conocer el interior, la esencia de lo que fotografiaba.
Muchas veces el resultado de nuestras fotografías no es lo
contundente, lo emocionante que quisiéramos, y es debido a
que no nos aproximamos lo suficiente a la persona, al objeto motivo
de nuestras imágenes.
Siempre se dice a los novicios en fotografía que se aproximen
más al ser fotografiado.
En este campo, Tina nos ofrece un magnífico ejemplo de cómo
el fotógrafo debe integrarse, meterse, unirse al motivo fotografiado.
Pero la enseñanza recibida de Tina no es únicamente que hay
que aproximarme al máximo físicamente, sino también
emocionalmente.
Hay que amar, hay que querer aquello que
fotografiamos, aunque en ocasiones nos haga llorar, para que nuestras
fotografías sean capaces de transmitir nuestras emociones.
Comentario: Manuel Rodríguez - Febrero de 2004
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