Alfred Stieglitz

Alfred Stieglitz
(Fotografía de Edward Steichen)


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Alfred Stieglitz

Un viejo amigo pintor ya fallecido, que en los años 60-70 exponía en Nueva York y vendía cuadros, algunos cercanos al millón de pesetas, me dijo en una ocasión que el arte no es objetivamente medible y que es diferente según la persona que lo mira o, actualmente, la persona que lo paga.
Desde mi punto de vista, los cuadros de aquel amigo pintor no podían ser más feos y horribles, vamos, que hasta yo era capaz de hacer media docena en un momento.
Con la osadía y atrevimiento que otorga la ignorancia y la infancia, un día se lo dije y me hizo "entrar en razón".
En cinco minutos me hizo un dibujo perfecto del natural.
Le dije que eso sí era bonito y artístico a lo que me contestó que por eso no pagaban nada en Nueva York y por lo que a mí no me gustaba sí pagaban y bien.
Tu decides si haces lo que te gusta o lo que les gusta a otros.

Alfred Stieglitz fue un luchador en pos del reconocimiento de la fotografía como arte.

Una fotografía, o un cuadro, colgado en una pared, "dice" cosas a quien lo contempla.
Y lo mágico es que el mismo cuadro dice "diferentes cosas" a diferentes personas.
Realmente esto no es así, sino que son las personas las que vemos las cosas, las fotografías, con nuestro anterior bagage.
Nos resultan "arte" o "basura", nos hacen estremecernos o nos dejan indiferentes.

Si nos enseñaran alguna de las fotos de Alfred Stieglitz sin saber de quién y de que época es, probablemente una gran mayoría diríamos aquello de "esta bien" o "del montón".
Pero con su autor y su fecha, ya muchos de nosotros se abstendrían de efectuar tales comentarios.

Hay quienes opinan que las fotos deben hablar por sí solas, sin más aditamentos.
Pero es cierto también que un título, una fecha y un autor añaden más y aportan otra perspectiva.
Reportaje de la vida misma.
Situaciones y personas, de aquellos años.
Nadie puede quedar impasible.
El tiempo confiere un status especial a cualquier fotografía y la convierte en documento.
Buena o mala fotografía, arte o no arte, pero documento.
Y ahora que está de moda despreciar lo viejo, lo antiguo, las fotos, amarilleando lentamente, nos dejan constancia de lo que fué y ya no está.
Y aunque solo sea por ello, su autor merece nuestro reconocimiento.

BIOGRAFIA

Alfred Stieglitz (1864-1946)
De ascendencia alemana, Alfred se encontró con la fotografía a la temprana edad de 11 años, observando las manipulaciones que en su laboratorio realizaba un retratista local.
Estudió ingeniería mecánica y fotografía en Berlín, donde adquirió su primera cámara.
Con ello intentó, y consiguió, saltar las barreras imperantes en la época, como por ejemplo el que sólo se pudieran tomar fotografías a plena luz.
Investigó con luces y bulbos y llegó a obtener un negativo perfecto con una exposición de 24 horas.
Lo que en principio era una pasión por la fotografía, con el devenir del tiempo llegó a convertirse en obsesión.

Muchos de sus amigos eran pintores lo que le llevó a luchar incansablemente por el reconocimiento de la fotografía.
Fundador y editor de las revistas "Camera Work" y "Camera Notes" en un intento más de promoción de la fotografía, desarrolló una actividad incansable llegando a ganarse el reconocimiento y admiración de sus contemporáneos.

En los albores del siglo XX las fotografías de Stieglitz con nieve, lluvia, obscuridad, etc. hicieron impacto en la sociedad que llegó a reconecerle como una autoridad en la materia, siendo incluso premiado fuera de su país en algunos concursos pioneros.

En contraste al uso de la época, desarrolló un estilo pictorialista con su cámara en las más adversas condiciones, que desterró el concepto de "arte mecánico" que tantas veces se ha asignado a la fotografía.

Fervoroso partidario del trabajo en Grupo, su movimiento "Photo Secession", creado como protesta contra la fotografía convencional, sirvió para aglutinar una serie de fotógrafos de la época, entre los que se puede destacar a Edward Steichen.

Cansados de no disponer de un lugar donde exponer sus trabajos, fundaron su propia Galería de Arte denominada "291" por encontrarse precisamente en ese número de la Quinta Avenida, de Nueva York.
Allí tuvieron cabida todo tipo de realizaciones artísticas, no solo fotografía sino otras manifestaciones artísticas de renombrados autores como Picasso, Rodin o Cezanne en una época en que la fotografía era considerada simplemente como curiosidad científica.

En 1917 conoció a la pintora Georgia O'Keefe, que llegaría a ser su esposa y fuente de inspiración en numerosos retratos (se habla de unos 400).

Quizá podamos considerar esta época, coincidiendo con la primera Guerra Mundial cuando se percibe un cambio de su fotografía romántica e impresionista por otra más realista.

En el año 1924 consiguió que el Metropolitam Museum of Art aceptara una serie de fotografías suyas, lo que constituyó un espaldarazo a sus teorías sobre la fotografía como arte.


Comentario: Ángel Luis Domínguez

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