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La Tierra misma, 1930s
Manuel Álvarez Bravo

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Comentario
No es la primera vez que hablamos en nuestra revista, de nuestro maestro más admirado.
En esta ocasión, y con motivo de mostrar una parte de su trabajo, queremos hacer
una semblanza de este grandísimo fotógrafo.
Manuel Álvarez Bravo, tuvo la oportunidad de vivir en sus años jóvenes
en un país en ebullición, el México de los años 20 y 30 del siglo XX.
Estos años además de ser importantes socialmente, también lo fueron y mucho
artísticamente.
En esas décadas surgieron un gran ramillete de artistas e intelectuales en México.
Al margen de esta circunstancia, la visita a México de múltiples artistas europeos
y estadounidenses, hicieron que esa época fuese floreciente tanto por la aportación
de los artistas locales, como de los llegados de más allá de sus fronteras.
La lista es interminable: Diego Rivera, José Clemente Orozco, Frida Kahlo, Rufino Tamayo, ...
entre los mexicanos. Edward Weston, Tina Modotti, Paul Strand, Henri Cartier-Bresson, André
Breton, Sergei Eisentein, Luis Buñuel, ... entre los extranjeros.
También fue una época en la que las corrientes artísticas europeas fueron
conociéndose en México: el pictorialismo, el surrealismo, el realismo, ... al ser difundidas
por revistas y por el trabajo de sus creadores.
Evidentemente, una persona sensible y con un gran deseo de aprender, como fue Manuel Álvarez
Bravo, de todos estos acontecimientos y personajes comienza a extraer sus propias conclusiones.
Pero lo más importante para nosotros es que, impregnado por todas las corrientes y opiniones
del exterior, Álvarez Bravo logra sintetizar todas estas influencias y aplicarlas a su
trabajo, pero sin caer en una repetición mimética, sino que manteniendo firme
su criterio y su visión sobre la vida y sociedad mexicana. Aplica todos estos conocimientos
a su propia manera de ser.
Es así como debe aprenderse de los demás y aplicarlo al propio trabajo.
Es por esto por lo que consideramos a Don Manuel como un maestro, cuya trayectoria debe ser
analizada y estudiada con profundidad por todos aquellos que quieran implicarse en la forma
de hacer fotografía en una época cualquiera sin dejar sus raíces al margen.
Es así de simple y al mismo tiempo así de difícil.
Todo fotógrafo debería ser sensible a las ideas y al conocimiento de su tiempo
y aplicarlos a su quehacer fotográfico.
Ver las fotografías de Manuel Álvarez Bravo, es un excelente ejercicio para dar
un repaso a las tendencias artísticas del siglo XX, al tiempo que es un magnífico
viaje a lo más profundo de la vida mexicana.
Es un estupendo referente para la cultura hispana, el poder analizar el trabajo de Manuel
Álvarez Bravo.
Comentario: Manuel Rodríguez
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