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Polígono
Leo Matiz

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Comentario
Mujeres, formas abstractas, ambientes.
Las fotografías de Leo Matiz llaman la atención por varios aspectos.
Desde un punto de vista formal, diría que hay un especie de calma, de paz en las
composiciones.
No son aburridas, gracias al fuerte contraste que proporcionan las luces.
Esos blancos y negros permiten a nuestra mirada ver lo que el artista quiere enseñarnos.
El ojo circula, empieza en un punto, gira, y vuelve.
Sobre todo en las imágenes geométricas.
A Leo Matiz debemos una parte de la iconografía de América del Sur,
ya que gracias a él, tenemos una idea de lo que era este continente hace unos años.
Como si su vida fuese dedicada al viaje, dedicada a contarnos lo que ha visto.
Testimonios de una época, de un país, de un instante, de una mirada.
Algunas fotografías podrían ser consideradas etnológicas,
informativas.
Pero este punto de vista objetivo no impide la proximidad de Leo Matiz al
sujeto.
Sean personas, objetos, detalles, el artista se pone a la altura de lo que
está fotografiando.
De hecho, vemos las cosas como son, con la impresión de ver
instantes verdaderos.
Al cuerpo entero, a la escena entera, prefiere las caras, los detalles.
Recordándonos la importancia del ser humano; aquí está la
dimensión social y crítica de sus fotografías.
A través de ellas, aparece un pueblo humilde, que se encuentra sometido
a una incierta autoridad, aspecto éste sugerido por las sombras contrastadas.
Quisiera acabar con estas palabras de Alvaro Murtiz:
"Leo Matiz, en sus fotografías no quiere decir mas ni menos de lo que su
cámara ha registrado.
Hay en ellas esa honestidad básica, ese rechazo a toda
retórica efectista, a todo barroquismo de simular, que las hace tan
evidentemente valiosas y perdurables.
Leo Matiz sabe muy bien lo que quiere que la cámara vea; es lo
mismo que él ha visto y nada más.
Un instante del hombre y del mundo que ha de permanecer allí como
testimonio de un cierto orden, de una cierta sensibilidad y de una
vocación que durante toda una vida se ha entregado a la ardua
tarea de hallar la verdad, no inventarla.
Gracias Leo Matiz por esta doble lección inolvidable: la personal
y la que desprende de tu obra."
Estas palabras nos confirman, al igual de sus fotos, que el personaje de Leo
Matiz era verdadero y humilde.
( Comentario: Laetitia Taurand )
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