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Aconitum anthora
Acónito de los Pirineos

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¿ Artista sin quererlo ?
Siempre que reviso la obra de Blossfeldt, siento una agradable sensación.
Sus fotografías son bellas, tranquilas, sin aditamentos, sin estorbos,
limpias, naturales, hermosas.
¡ Qué envidia para cualquier fotógrafo !
Yo verdaderamente desearía que se vertieran esos calificativos sobre
mis fotografías.
Pero cuando reflexiono sobre la motivación de Blossfeldt al hacer
estas fotografías es cuando me doy cuenta de la importancia de su trabajo.
No las realizó pensando que estaba llevando a cabo una actividad creativa,
sino que sus fotografías eran meras herramientas, material didáctico
para sus clases de modelado.
¡ Qué maravilla contar con una documentación con
semejante belleza !.
En este caso nuestra sufrida fotografía, ocupa un lugar secundario.
No tiene un fin en sí misma, sino que es un medio para unas clases de
lo que hoy llamarámos diseño.
Una excelente actividad secundaria, modesta, sin pretensiones.
¿ Pero por qué, en su tiempo y hoy en día pasados 100 años,
nos siguen llamando la atención ?
Porque nos muestran la belleza que la naturaleza es capaz de producir, algo que
está a nuestro alcance, algo que podemos observar diariamente, pero que de
pura cotidaniedad no somos capaces de apreciar.
Sólo hace falta que una personalidad que ama la naturaleza y ama su trabajo,
sus clases, se dedique a ponernos en evidencia lo que tenemos delante de nuestros
ojos.
Para ello, separa las plantas, tallos, hojas, zarzillos, ... de la confusión
de su entorno y nos los muestra de forma individualizada, con un fondo neutro.
En ese momento se produce el milagro; aparece toda su belleza.
¡ Qué sencillo y qué capacidad de síntesis !
He repetido varias veces en estas páginas que los fotógrafos
debemos fotografiar aquello que amamos, porque de esta manera podremos ser capaces
de transmitir en nuestras fotografías, nuestros sentimientos.
Los fotógrafos debemos hacer caso a nuestras obsesiones, son las que
nos hacen dar vueltas una y otra vez a las sensaciones que no nos abandonan, y
que repetidamente queremos capturar.
Con el tiempo seremos capaces de sintetizar nuestros sentimientos y mostrarlos
limpios y puros.
En ese momento nuestra amante, la fotografía, hará el resto,
será la que los transmita a los demás.
Esto es lo que Blossfeldt hizo, amaba la naturaleza y amaba sus clases y realizó
una obra llena de sentimiento.
Esto es lo que ha quedado al cabo del tiempo, su sentimiento.
Por ello conocemos hoy a Karl Blossfeldt.
¿ Quién conocería a Blossfeldt, siendo únicamente un
profesor de modelado en una escuela de artes aplicadas que durante 31 años
da clases de la misma asignatura "Formas originales del arte" ?.
Manuel Rodríguez - Julio 2004
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