|
Lewis W. Hine
Ver hoy las fotografías de Lewis Hine nos lleva a un tiempo pasado.
Cuando el reportaje tenía sentido.
A principios del siglo XX, Hine inaugura el reportaje con sentido social.
Hine se planteaba que la fotografía podía ayudar a cambiar la realidad.
Con esta fin, sus fotografías ponen en evidencia la situación de los emigrantes europeos a su
llegada a EEUU, donde permanecían un tiempo en Ellis Island.
De igual manera, apoyado en sus fotografías pretende ayudar a cambiar las leyes, de manera que se instaure
un control federal sobre las condiciones de trabajo de los niños.
Mantenía conversaciones con los niños que, primero apunta en su libreta y después
pasa a máquina para acompañar a sus fotografías (aún no habían
aparecido las grabadoras).
Su trabajo lo ofrecía a una serie de políticos reformadores que precisaban que la
opinión pública tomara conciencia de situaciones no conocidas, a los períodicos
y revistas que tenían interés por reportajes de este tipo y a las organizaciones que denunciaban
estos hechos para apoyo en sus actos públicos.
El estilo de sus fotografías es clásico, no pretende mas que denunciar, representar verdades
irrefutables.
En su época fue criticado por sentimentalismo.
Le acusaban de hacer héroes a sus actores.
Le sugieren que se distancie y que refleje las condiciones tal como son, pero no tomando partido.
En el transcurso de la Primera Guerra Mundial, la Cruz Roja le envía a Europa para que fotografíe
las condiciones en que viven los refugiados.
En los años 20, con el auge de la economía centra su trabajo en la relación del hombre
con la máquina.
Está a punto de abandonar la fotografía cuando le encargan un nuevo trabajo, fotografiar la
construcción del Empire State Building.
Como siempre, en estos últimos trabajos, coloca al hombre en un lugar preeminente.
No puede decirse que tuvo un gran éxito en su cometido, pero su trabajo refleja honestidad por su
parte y dignidad en los retratados, al tiempo que nos transmite unos aspectos poco conocidos de la vida
cotidiana de una época.
Desde entonces un buen número de fotógrafos han seguido el camino de Hine, reflejando las
situaciones sociales que bajo su punto de vista son denunciables.
¿ Qué hace Sebastiao Salgado en nuestros días ?
Pero hay muchas voces que dicen que el reportaje social ha muerto.
Que corresponde a otra época.
Tienen parte de razón.
¿ Quién podría hoy fotografiar a niños trabajando ?
¿ Quién podría hoy fotografiar a ilegales trabajando clandestinamente ?
¡ Quién publicaría hoy un reportaje sobre emigrantes, o sobre niños trabajando ?
¿ Quién está hoy dispuesto a cambiar las leyes para mejorar las condiciones de trabajo ?
La respuesta a estas preguntas siempre es la misma: Nadie.
Por lo que podría deducirse que el reportaje social ha muerto.
Pero mi opinión no es que haya muerto, es que lo han matado.
Siguen existiendo situaciones denunciables pero no existen los medios para su difución.
Al tiempo que a pocos les interesa conocer lo que está sucediendo.
Por todo ello la fotografía debe ser "artística".
Ya en el tiempo de Hine, otro fotógrafo Alfred Stieglitz se dedicaba a fotografiar nubes.
Esperamos tiempos mejores para el reportaje social.
Comentario: Manuel Rodríguez

Michael McNelis de 8 años, vendedor de periódicos, con Hine
|