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Provincia de Minho, Portugal,
15 agosto 1973
Edouard Boubat

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Comentario
París es una de las ciudades más fotografiadas en la historia de la fotografía.
Desde Eugène Atget, ha sido inmortalizada una y otra vez, siendo posible observar
su evolución humana y arquitectónica a lo largo del tiempo.
No es de extrañar por lo tanto que también haya sido la ciudad
donde se hayan formado o consolidado un gran número de fotógrafos.
Entre ellos se encuentra Edouard Boubat que además nació en esta ciudad
en 1923.
Este fotógrafo comienza a fotografiar, como no podía ser de otra manera, su propia
ciudad de origen.
A lo largo de su vida ha recorrido los cinco continentes en su labor de reportero
gráfico.
Lo que siempre nos ha atraído de sus imágenes es la forma pausada y tranquila de
presentar los personajes que aparecen en sus fotografías.
Es un fotógrafo que no utiliza artificios para sus tomas, pasa por una ciudad y va
tomando sus personajes tal y como los va encontrando.
Esté donde esté siempre conserva la misma mirada.
Por exótico que sea el lugar donde se encuentre su impronta y su mirada siempre es
la misma.
Podemos decir que hay una gran coherencia en su trabajo.
Sus fotografías son tranquilas, perfectamente equilibradas y sinceras.
Son fotografías transparentes, no hace falta ninguna reflexión intelectual para
entenderlas, son sencillas y hermosas a la vez.
Sus reportajes han sido denominados silenciosos. Para nosotros este término
significa que no son imágenes que nos gritan, sino que debemos observarlas
tranquilamente para escuchar lo que nos dicen.
Sus fotografías nos invitan a reflexionar, a meditar sobre el espacio y el tiempo.
Hay quien ha dicho que el silencio es la llave de toda verdadera comunicación.
Boubat es un fotógrafo que a través de sus imágenes nos transmite la atemporalidad
de los personajes, no están inmersos en un medio que defina exactamente una época
o una ciudad, los personajes salen del tiempo y nos son mostrados como unos seres
que aún hoy podrían existir en algún lugar del mundo al margen de que la fotografía
haya sido tomada hace 50 años.
Su mirada es capaz de seleccionar del mundo aquello que le atrae y capturarlo de
una forma simple.
Es una maravilla poder tener esa capacidad de selección y de saber mirar el mundo
que nos rodea.
Para que un fotógrafo llegue a este estado, ha de tener muy claro cual es su papel
y como quiere representar la realidad.
Edouard Boubat no quiere opinar con sus imágenes, únicamente quiere reflejar una
manera de vivir y de ser, lo que nos facilita la reflexión sobre una manera de vivir.
Para ello el fotógrafo se acerca, se identifica con las personas retratadas, habla
con ellas, se encuentra entre ellos, es la única manera de que sus imágenes reflejen
a las personas tal y como son, aunque no sepa absolutamente nada sobre el sujeto
fotografiado.
Edouard Boubat es un ejemplo de fotógrafo que teniendo muy claro su papel, va por el
mundo realizando siempre la misma fotografía.
Siempre con el mismo respeto hacia los personajes y siempre con la misma mirada.
Este grado de pureza y de simplicidad nos parece algo dificilísimo de conseguir, y
debería ser un ejemplo para muchos fotógrafos que, hoy en día, se pierden
intentando ser originales y epatar a la opinión pública o a la crítica, consiguiendo
únicamente un mensaje vacío de contenido, que no deja huella, ni en la historia de la
fotografía, ni en las personas que hayan podido ver sus imágenes.
Son los ejecutores de una moda efímera que, siguiendo las directrices de los criterios
existentes en la actual sociedad de consumo, que necesita consumir imágenes
continuamente, generan imágenes que tienen una vida muy corta, casi inexistente.
Las fotografías de Edouard Boubat nunca estarán de moda ni nunca pasarán de moda.
Son el ejemplo de un buen quehacer fotográfico, sin pretensiones filosóficas ni
artísticas desmesuradas.
Son el reflejo tranquilo del transcurrir de la vida y del tiempo que fluye delante de
nosotros.
Sus imágenes nos hacen reflexionar, pausadamente, sobre dicho fluir.
Comentario: Manuel Rodríguez
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