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Normandy, 1959

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Comentario
El trabajo de Bill Brandt, siempre me ha resultado atractivo.
Siempre he visto varios fotógrafos en su obra.
Es el reflejo de un planteamiento evolutivo en el trabajo de un fotógrafo.
Casi no puede afirmarse que dos fotografías de Bill Brandt de diferentes
épocas, sean obra de la misma persona.
Brandt fue uno de los fotógrafos afortunados que vivieron en el momento
adecuado en el lugar adecuado, el París de los años 20 del siglo
pasado.
Su acercamiento a los surrealistas le marcará el trabajo en la segunda
mitad de su obra.
Pero, salvo contadas excepciones, sus primeros trabajos son reportajes puros.
Su mejor época me parece su obra de madurez, a partir de la mitad
de los años 40.
Es en este período cuando comienza a realizar paisajes, retratos de artistas
y desnudos femeninos.
Sus paisajes son impresionantes, pudiera decirse que son sombríos y que
todos tienen algo de misterioso.
Esto es debido al uso del blanco y negro con gran contraste de la imágen
y con grano bien visible.
Sus excelentes retratos de artistas de la época, demuestran también su
particular manera de retratar ( ver el magnífico retrato de Francis Bacon ).
Pero donde su trabajo toma un camino completamente nuevo es en los desnudos femeninos.
Las distorsiones que produce el gran angular utilizado por Brandt, junto a las
forzadas composiciones y la aproximación, en algunos casos extrema, al
modelo hacen que sus imágenes posean una gran fuerza y atracción.
Analizar la obra de Brandt hoy en día, es un excelente ejemplo de como
debe evolucionar un fotógrafo, siendo sensible en cada momento a los
cambios que se producen a su alrededor, pero sin dejar de tener el suficiente
carácter como para marcar con su propio sello toda su obra.
Comentario: Manuel Rodríguez
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