Alfred Eisenstaedt

París, 1963 ( detalle )
Alfred Eisenstaedt




Comentario

Otro de los grandes reporteros de este, perdón, del pasado siglo.
Si entre sus fotografías encontramos por un lado a Hitler y Mussolini y por otro a Clinton, ... personajes tan lejanos junto a personajes tan cercanos nos transmiten la larga actividad de este fotógrafo que se prolongó por setenta años y que le llevó a todas las partes del mundo.

Documentalismo en estado puro.
Personajes y situaciones a lo largo de tantos y tantos años nos son legados a través del trabajo de este clásico, uno de los mayores contribuidores al llamado fotoperiodismo.
Con un equipo reducido y mucha profesionalidad, en condiciones absolutamente dispares, Alfred fue guardando en sus negativos muy diversos personajes.
Gustaba de contar las anécdotas que habían sucedido durante el trabajo.
Y es que, no olvidemos, una cámara es una buena excusa para entablar relación con alguien, con la excusa de pedir permiso para tomar un retrato.

Nunca lo podremos asegurar pero no tiene la pinta de que sus personajes estén posando en el estricto sentido de la palabra.
Si que sienten la presencia del fotógrafo, pero su actitud distendida ante la cámara no parece normal, sino es debido a la profesionalidad del fotógrafo.
En los retratos, por ejemplo de Churchill y Sofía Loren, incluso en el Goebbels, la cámara y el fotógrafo están ahí, el personaje es consciente de su presencia, pero no se siente importunado ni molestado.
El fotógrafo pasa desapercibido y fotografía de forma honesta lo que está ante la cámara, sin importunarlo.
Y con ello, las fotografías ganan en espontaneidad y frescura.

El trabajo de un fotoperiodista no acaba al tomar la foto, sino que tiene que hacerla "llegar".
Hoy en día, con la fotografía digital y la transmisión electrónica de imágenes, parece un juego de niños el que una fotografía recién realizada se esté viendo en cualquier parte del mundo casi al instante.
Sería como una televisión en directo pero estática, fotografía a fotografía.
La toma fotográfica no se puede quedar en registrar únicamente lo que desfila delante del objetivo, se está fijando, deteniendo la historia y el devenir, y el fotógrafo tiene que tomar sus decisiones al respecto.
Es la imagen que existe pero captada desde un particular punto de vista y en un determinado momento, lo que queda.
El fotoperiodismo de Alfred es respestuoso con la realidad, sin aderezos, sin complicaciones técnicas, sin alteraciones y huyendo de toda alteración estilística.
Creatividad sí, pero con respeto exquisito.



Comentario: Ángel Luis Domínguez