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Ansel Adams ( detalle )

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Comentario
En los años setenta, cuando yo empezaba a considerarme un aficionado a la
fotografía, ya existía y se manejaba el color.
Pero un " buen " aficionado a la fotografía lo era si, principalmente,
trabajaba el blanco y negro y se ocupaba de todos los procesos desde
el revelado del negativo hasta la obtención de la copia definitiva.
Al menos que yo recuerde, pocas fotografías de paisaje se veían en
aquellos años que pudieran calificarse estrictamente dentro de este tema.
Parecía como si para este tipo de fotografía, el blanco y negro estuviera
desaconsejado y el color fuera lo más indicado.
Quizá lo realmente difícil era obtener buenas fotografías de paisajes.
Muchos años antes, e incluso durante éstos, Ansel Adams había
demostrado su maestría en este tipo de fotografía: la de grandes espacios
abiertos, majestuosas zonas naturales donde se daban cita, y quedaban
atrapadas en las placas a través de los cerrados obturadores, ríos y
montañas, arboledas, caminos, cañones, desiertos.
Unas fotografías con un realismo aplastante, con profundos y grandes
contrastes, con una técnica inmejorable.
Desde una fina rama o una brizna de hierba hasta una colosal y pelada
montaña aparecían en armonía en su vasta obra el tema.
La fotografía de paisaje no es asunto baladí.
Y menos en blanco y negro.
El paisaje es belleza a la vista, evocación directa de sensaciones.
Pero captar esta belleza y estas sensaciones es un asunto diferente.
Y sin embargo es uno de los temas que podríamos considerar fáciles,
en cuanto al modelo y la toma: no se mueve, está ahí, quieto, por la
mañana y por la tarde, hoy, posiblemente mañana y así por unos días,
hasta la siguiente estación, y vuelta a empezar.
Tan estático pero tan cambiante a la vez.
¿ Dónde situamos la línea del horizonte ?.
¿ Qué hacemos con un cielo limpio que nos ocupa la mitad de nuestro encuadre ?.
Lo difícil es conseguir que, incluso a nosotros mismos, el resultado final nos
transmita lo que vemos con nuestros ojos, que las dos dimensiones en blanco y
negro nos llenen tanto o más que las tres dimensiones en color.
Hay que elegir muchas cosas, el momento, la hora del día, la luz o la oscuridad,
un cielo limpio o atiborrado de nubes.
Parece que no, pero son muchas cosas a determinar y enjaular en un simple
negativo, que no puede alcanzar la capacidad de nuestros ojos y mucho menos
de nuestra imaginación en respuesta a las sensaciones percibidas.
Preguntemos a Ansel Adams como se hace esto.
Sus fotografías nos parecen fáciles, postales o simples calendarios, pero no
es así de sencillo.
Tengo amigos que se dedican a la fotografía de montaña y saben de madrugones,
de nocturnidades, de sol y de nieve, de viento y de lluvia, de días y días para
conseguir " la fotografía " de un determinado enclave.
Intentémoslo y seamos humildes.
Seguro que lo conseguiremos.
Comentario: Ángel Luis Domínguez
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