Tim N. Gidal
Rostro, 1930
Tim N. Gidal ( 1909-1996 )

 


Derechos de autor


En esta revista estamos en contra de los derechos de autor.

¿ Cómo ?
Una revista realizada por fotógrafos, ¿ puede estar en contra de los derechos de autor ?

Pues sí. Estamos en contra del actual sistema de derechos de autor.

Con la cortina de humo de que con los derechos de autor se protege a los creadores, pretenden imponernos una legislación, que garantice unos beneficios no lícitos a grandes empresas transnacionales y a algunos personajes que rodean a los autores, pero no a éstos.

Expliquemos esta afirmación:
Los autores ( músicos, pintores, escritores, fotógrafos, ... ), se dedican a realizar su obra, pero la comercialización y distribución de la misma, suele ser delegada a diferentes empresas o individuos.
Estos intermediarios están más interesados en el beneficio que su actividad les proporciona, que en la calidad, innovación, mensaje, ... que el objeto que manejan pueda transmitir.
De esta manera condicionan de una manera determinante su difusión.

Pero esto no es lo más grave.
Los intermediarios consideran al creador, un trabajador que puede ser explotado como cualquier otro, ya que para ellos lo importante no es el producto, sino las actividades que ellos desarrollan: la comencialización y la distribución, ya que sin éstas, dicen ellos, el producto no se vende.

Pero esto, no es lo más grave.
¿ Todavía puede haber algo peor ?
Creemos que sí y es que la propiedad del objeto pase a manos de los intermediarios, quienes pueden disfrutar permanentemente de los beneficios que el mismo pueda originar.

Entonces, ¿ los derechos de autor no están para garantizar que el creador reciba los beneficios de su obra ?
Este argumento es el que nos transmiten continuamente para que paguemos sin remordimientos, ya que nuestro dinero irá directamente al autor.
Si nos dijeran que paguemos para que los intermediarios obtengan más beneficios, creo que no nos convencerían.

Para conseguir estos objetivos, las grandes empresas se apoyan en las leyes y normativas de propiedad intelectual que se están desarrollando en todo el mundo.

La ecologista hindú Vandana Shiva, en su excelente libro ¿ Proteger o expoliar ? los derechos de la propiedad intelectual, nos explica dos hechos recientes que han sido fundamentales para el control y la apropiación ilegal, que ella llama, adecuadamente, pirateo ecológico por parte de las empresas.
El primero de ellos: la patente concedida en EEUU en 1988 a la empresa DuPont para un ratón cuya línea genética permanente había sido modificada introduciendo genes humanos y de pollo infectados con el fin de hacer susceptible al cáncer. De esta manera DuPont puede comercializar el primer animal patentado en el mundo.
Por primera vez se considera un invento la vida.

La segunda gran premisa que completa el círculo es hacer que en todo el mundo sean aplicables las mismas leyes y normas, lo que se consigue con la introducción de las patentes y derechos de propiedad intelectual ( DPI ), en la Ronda Uruguay del GATT por parte de Estados Unidos.
A partir de este momento cualquier cosa puede ser patentada por las grandes empresas mundiales.

De esta manera, se han patentado semillas, plantas, ... modificadas genéticamente y que haciéndolas estériles, obligan a que los usuarios o consumidores de estos productos tengan que pagar cada vez que utilizan el producto, no pudiendo ellos mismos obtener las semillas para la siguiente cosecha, como lo han hecho a lo largo de siglos.

La misma Vandana Shiva, nos ilustra con otro ejemplo:
"John Moore estuvo sometido a un tratamiento contra el cáncer de bazo en el hospital de la Universidad de California.
En 1984, su médico patentó su línea celular sin su consentimiento.
Más adelante, la "línea celular de Mo" fue vendida al gigante de la industria farmacéutica Sandoz.
Las estimaciones relativas al valor final de la línea celular ha sobrepasado los 3.000 millones de dólares.
Cuando Moore puso en entredicho la apropiación de su línea celular por parte de su médico, el tribunal de apelación de California declaró que era una ironía que Mooore no pudiera ser propietario de su propio tejido celular y que la universidad y las empresas de biotecnología no vieran nada anormal en poseer el control en exlusiva del bazo de Moore ni en el hecho de patentar un organismo vivo derivado del mismo.
John Moore describe lo que se siente al ser conocido como la patente número 4.438.032: Sin que yo lo supiera y sin mi consentimiento, fui privado del derecho del dominio sobre mi propio material genético; fui controlado, engañado, burlado y, en última instancia, violado de una manera increíblemente arrogante y deshumanizadora."

Esto si que es piratería y no la copia de canciones, de un programa de software o una fotocopia de un libro.

Es cuestión de tiempo, que las empresas que gestionan los derechos de autor de las obras culturales, entre ellas las fotográficas, se apropien de las mismas en detrimento del autor y quieran hacernos pagar cada vez que consumamos un producto.
Deberemos pagar cada vez que leamos un libro, cada vez que escuchemos una canción o cada vez que veamos una fotografía.

No debemos permitir que las grandes creaciones de la humanidad sean propiedad de los mediadores.
No es admisible que la obra de un fotógrafo como Eugène Atget, por poner un ejemplo, no pueda ser reproducida, difundida, sin tener que pagar unos derechos de autor que evidentemente no van a ir a parar a su creador.
La obra de Eugène Atget y de tantos otros es patrimonio de la humanidad y nos pertenece a todos.

Es la mayor amenaza que ha tenido el ser humano desde el principio de su existencia en este mundo: la pérdida de su herencia cultural a manos de unos bucaneros que se autodenominan nuestros protectores.

¡¡¡ Luchemos contra los piratas de la vida y de la cultura !!!