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Las fronteras se cruzan de noche
A medio camino entre el reportaje periodístico y el relato de viaje con tintes poéticos, el escritor Xaquín López
desmenuza la trama de uno de los atropellos sociales más dolorosos del siglo presente. La esclavitud infantil.
Si bien, formalmente, la esclavitud fue descrita en todos los ordenamientos jurídicos como un delito hace
150 años y desde entonces su práctica debía ser perseguida por todos los poderes públicos, la cruel realidad
de su existencia es innegable.
El capitalismo globalizado, que tantos beneficios ha traído en el orden científico-técnico, ha resultado ser un
sistema lamentablemente retrógrado en cuestiones económico-sociales, propiciando desigualdades que en el
caso del continente africano son insostenibles.
La línea de fuerza del relato se apoya en el viaje que comparten el periodista-escritor con un grupo de niños
esclavos, el traficante y el conductor del autobús atravesando diversos países (de Benín a Costa de Marfil)
y sus respectivas fronteras.
El tráfico tiene el objeto de instalar a los pequeños trabajadores en sus destinos como recolectores de frutas,
mineros en canteras u operarios en obras civiles, una vez negociada con sus padres la salida de su clan
y territorio de origen.
A pesar de no tratarse de un comercio legal, las extremas condiciones de pobreza de las comunidades donde
malviven los niños, junto con la insaciable necesidad del sistema económico de mano de obra barata hacen
que el círculo se cierre y desde las administraciones públicas no se haga nada eficaz por evitarlo.
En el trato sólo hay un perjudicado, que es el colectivo de niños que pierden su infancia, la posibilidad de
formarse para lograr un futuro mejor y la dignidad como seres humanos.
El texto de Xaquín López huye del sentimentalismo y de los fáciles golpes de efecto que puede propiciar
un asunto que amilana al más curtido observador de la vida social y busca por contra las claves antropológicas,
religiosas, económicas y culturales del proceso.
La Editorial FOCA, Ramón Akal, ha presentado una cuidada edición, que incluye fotografías del autor.
En resumen, se trata de una lectura muy recomendable para caer de "nuestra particular higuera"
de octava potencia industrial del mundo y saber de las penurias, que podrían mitigarse y hasta resolverse
con el compromiso colectivo, de nuestros vecinos de planeta.
Además de haberse convertido en la gran obra que corona un ciclo vital de uno de los reporteros de los
grandes medios de comunicación decididamente comprometido con los pesares de los más débiles.
© Fernando Ferro
Julio de 2008
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