© Xaquín López

 
 
 

Las fronteras se cruzan de noche


En un poblado perdido de África comenzaba una historia
de niños esclavos en pleno siglo XXI que tendría su epílogo
a unos mil quinientos kilómetros de distancia.
Los chicos no lo sabían, pero durante los próximos días iban
a recorrer, de este a oeste, cuatro países del Golfo de Guinea:
Benín, Togo, Ghana y Costa de Marfil, para terminar
su odisea en manos de unos explotadores sin escrúpulos.


Las fronteras se cruzan de noche
Xaquín López
Editorial Foca, 2008
www.foca.es




el ángel caído: ¿ Cuál desearías que fuese la repercusión de tu trabajo ? ¿ Eres optimista sobre la influencia de trabajos como el tuyo en los cambios sociales ? ¿ Cuál es la acogida en los medios tradicionales: prensa diaria, radio, televisión de trabajos de este tipo ?

Xaquín López: Mi sueño ahora es que el libro movilice conciencias y llame a la solidaridad de los lectores.
Hay una ONG local de Benin que me ha ayudado enormemente para escribir el libro y mi compromiso con ellos es buscar financiación para sus proyectos.
El más interesante y urgente es la red de escuelas para niños rescatados del tráfico.
Se les han acabado los fondos para darles de comer a esos niños en el comedor escolar y para pagar las nóminas de los maestros.
Si consigo la más mínima financiación para que ese proyecto continúe adelante, me doy por satisfecho.
En este sentido, si soy moderadamente optimista.
En relación con la repercusión del libro en los medios de comunicación, estoy muy satisfecho puesto que noto un gran interés tanto en radio, como en prensa y televisión, así como en Internet, por la obra.
Llevo ya más de veinte entrevistas y la promoción del libro no hecho más que empezar.

eac: En tu libro aparecen todos los personajes con sus nombre y apellidos, aunque considero que todos o algunos ellos son ficticios, ¿por qué quieres individualizar a los personajes?

XL: Desde el primer momento me planteé un relato periodístico, nunca novelado, por eso siempre he sido fiel a la realidad y esa realidad tiene unos nombres y apellidos que respecto al máximo.
No creo recordar en este momento ni una sola de las personas que aparecen en el libro a las que se les nombre de manera ficticia.
El único compromiso que he aceptado ha sido el de utilizar sólo el nombre de pila del traficante, sin dar datos de su apellido, etnia o clan, creo que por razones obvias que todos entendemos.

eac: Señalas en tu libro que una de las causas del tráfico de niños es el trabajo esclavo en plantaciones de cacao. Te refieres a los terratenientes de las plantaciones y a los traficantes como los que provocan dicho tráfico. No aparecen por ningún lado las multinacionales, ¿es que no existen? ¿no participan en este tráfico? ¿por qué no hay ninguna referencia a ellas en tu libro?

XL: Hasta donde yo sé -y conozco el problema a fondo- no se puede acusar a las multinacionales del cacao de ser cómplices o de apoyar el tráfico de niños en las plantaciones de cacao.
Lo que sí puedo decir es que miran para otro lado y punto.
Las multinacionales compran el cacao en los puertos de destino del producto, Marsella y Rótterdam fundamentalmente, y no tienen ninguna relación comercial con los capataces marfileños sino con sus intermediarios.
Reconozco que es una asignatura pendiente la investigación sobre el papel de las multinacionales en el libro, pero yo en este trabajo me he limitado a narrar cómo funcionan las mafias de traficantes desde dentro, sin ir más allá.
Eso lo dejo para un trabajo posterior.

eac: ¿Por qué denominas varias veces en el texto a África como el continente maldito? ¿Cuál es el presente de África? ¿Cuál es su futuro?

XL: Desde un punto de vista periodístico, la expresión de "continente maldito" no sólo está completamente asumida por todos sino que además se ha convertido en una muletilla, que tengo que reconocer que aborrezco aunque a veces sea inevitable como "lugar común".
Quiero creer que el presente de Africa es más complicado que su futuro.
El presente es pobreza, corrupción, expolio de sus riquezas y cuantas lacras nos queramos imaginar.
El futuro es más optimista. La cada vez mayor estabilidad política en la zona está posibilitando un desarrollo económico que es patente desde que empezó el siglo XXI y que quiero creer que es inevitable.

eac: Aunque no directamente, en tu libro no salen bien paradas ni las ONG´s ni los organismos internacionales como UNICEF. ¿Cuál crees que es su papel en el continente africano? ¿Cuál es tu opinión sobre estas organizaciones?

XL: Son necesarias, pero su actuación crea unas disfunciones sociales, económicas y políticas que solo se aprecian a medio plazo.
No se puede profesionalizar la miseria.
No puede ser que un delegado regional de UNICEF tenga un sueldo con el que cualquier profesional nativo no puede ni soñar.
No puede ser que el principal objetivo de los nativos sea trabajar para una ONG.
No puede ser que la única vía del desarrollo esté en manos de las ONG´s.
No tengo una opinión muy favorable sobre las ONG´s: sólo existen porque existen la miseria y para ellas de alguna manera es su única razón de ser.
Valoro mucho más a los auténticos misioneros, la mayoría españoles, que conviven con los nativos en igualdad de condiciones, que no tienen coche blindado ni chófer, que no ganan plus de peligrosidad, pero que en contrapartida se dejan la vida y el alma en lo que creen por simple vocación de ayuda a los más necesitados.

eac: ¿Cuál es tu opinión sobre la emigración africana a Europa? ¿Qué opinas sobre las leyes europeas sobre este tema?

XL: La emigración africana a occidente es una segunda colonización encubierta.
Nos hace falta su mano de obra barata y ahora que nos sobra, nos queremos deshacer de ella.
Sobre la política inmigratoria de Europa, con España a la cabeza, sólo hay que ver los "guantánamos" que hay por toda España.
Los abominables Centros de Internamiento de Inmigrantes -CEI´s- donde el estado español lleva años prohibiendo la entrada de periodistas -yo personalmente, llevo insistiendo desde hace cuatro años y sólo recibo negativas-.

eac: En tu libro se desprende un doloroso amor por África ¿Por qué amas a África? ¿África y los africanos nos pueden enseñar algo? ¿Qué has aprendido en África?

XL: Mi primer viaje a Africa fue en marzo de 2005 para realizar un Informe Semanal precisamente sobre la repatriación de los inmigrantes por vía aérea desde Madrid hasta Lagos (Nigeria).
Como la policía no me permitió viajar y por tanto filmar a bordo del avión me fui a Lagos y esperé allí su llegada.
Ahí me enamoré de Nigeria y de Africa en general.
La gran lección es que el ser humano no necesita un coche en el garaje de casa, un televisor de plasma en el salón y una tarjeta de crédito en la cartera para ser feliz.
De Africa ha aprendido la paciencia para saborear los grandes momentos que tiene cada día, la alegría de encontrarte con otra persona con la que puedes compartir cosas importantes sin conocerla de nada, el respeto por los demás, por todos los que te rodean independientemente de su condición y sobre todo, la pasión por la vida.

eac: ¿Se puede uno despojar de su piel blanca de yovo en África? ¿Se pueden tener amigos africanos? ¿Seremos siempre los extraños?

XL: En Africa es el lugar donde todavía hoy uno puede hacer amigos con el simple gesto de ir caminando despreocupado, con las manos en los bolsillos, por un camino que no te lleva a ningún lado.
Esa es una de las buenas razones para amar ese continente, pero no nos hagamos ilusiones: los europeos siempre seremos los blancos que tienen dinero y eso siempre va a manipular las relaciones personales entre nosotros y ellos.
Si superamos esa barrera y conseguimos que el africano no nos vea como un cooperante más, entonces tendremos el camino libre para hacer buenos y auténticos amigos.

eac: Al seguir la caravana de niños esclavos has corrido diversos riesgos, ¿están justificados para ti? ¿el fin justifica los medios?

XL: Mi oficio es el de periodista, desde hace veinte años.
No soy un aventurero ni un osado, pero si hay algo que me hace perder la cabeza es una buena historia que contar.
Creo que la denuncia social sólo es válida si detrás hay un esfuerzo por llegar a la verdad y cuanto mayor sea ese esfuerzo, más valor tendrá lo que consigas.
En un oficio periodístico que a diario se salta la frontera de la propaganda, lo que más valoro en mi trabajo es la investigación que te permite contar historias que nunca nadie antes ha visto ni por tanto contado.

eac: Después de recorrer el camino desde Benin hasta Costa de Marfil en la caravana de los niños esclavos, al cabo de tres meses vuelves a visitarlos, ¿qué te motivó a volver a verlos?

XL: Tenía una deuda pendiente y una pesadilla. Necesitaba comprobar que estaban "bien", que el capataz los estaba tratando bien y así era.
Además, tenía que cerrar el libro.
No podía terminar una historia tan interesante con ellos bajando del autobús y hasta nunca.
Mi obligación como periodista era regresar, al cabo de un tiempo, y verlos en su nueva vida.
Además, te diré que una de las mejores fotos que he hecho de todo esa historia es la de uno de los tres niños, Joachim, sentado en un muro de una cabaña con las piernas manchadas por el barro con el que acababa de trabajar en la construcción de un campamento.

eac: El periodista polaco Ryszard Kapuscinski realizó su trabajo durante años en el continente africano ¿qué opinas de su trabajo?

XL: Maravilloso, no se puede decir otra cosa del "gran maestro".
Él es mi referente y de muchos de los periodistas que pateamos Africa.
Su narrativa es apasionante, pero mucho más apasionante ha sido su vida.
Es cierto que ha tenido la gran ventaja de vivir la época más interesante de Africa, la década de los sesenta, de la descolonización, y las siguientes, de las caídas de los grandes dictadores, pero había que estar allí para contarlo y Kapuscinski desde luego ha estado allí.

eac: Para finalizar, sé que realizaste bastantes fotografías sobre tu viaje ¿qué aporta la fotografía en un trabajo como "Las fronteras se cruzan de noche"?

XL: Nunca había valorado tanto la fotografía hasta que me encontré en una selva con niños de seis años cavando una zanja en una cantera.
En ese momento me di cuenta que sin mi Nikon analógica no era nadie.
Sin ese testimonio gráfico, la historia sería mucho menos creíble.
La cámara fotográfica sigue conservando la frescura de esos trastos decimonónicos que algunos puede mejorar, pero nadie sustituir por otro invento mejor.
Sólo si lo vemos lo creemos y nada nos permite ver mejor que una buena foto.

© Xaquín López
(entrevista realizada por Manuel Rodríguez)
Julio 2008



 
 


Xaquín López en Madrid (14 de junio de 2008)
Fotografía: Manuel Rodríguez