|
Regularización para inmigrantes
Entre el 7 de febrero y el 7 de mayo de 2005, ha tenido lugar en España un proceso
extraordinario de regularización para inmigrantes.
Durante este período de tres meses, todas aquellas personas que querían
conseguir "papeles" debían presentar tres documentos: contrato de trabajo,
empadronamiento y certificado de antecedentes penales.
Estos documentos, que a simple vista pueden parecer razonables, se convirtieron,
en realidad, en una pesadilla para muchos inmigrantes.
En primer lugar, el proceso de regularización margina automáticamente a amas de casa,
ancianos, enfermos y menores.
En cuanto al contrato de trabajo, se deja en manos de los empresarios el poder
de decidir sobre el futuro del inmigrante.
El inmigrante sin papeles, siempre puede acceder a las ofertas de mafias y
empresarios corruptos y pagar el precio de un contrato de trabajo, que en
la actualidad es de cinco o seis mil euros.
En segundo lugar nos encontramos con el polémico padrón.
Este certificado debe ser, como mínimo, de seis meses de antigüedad, ni un día menos.
El problema reside en que la policía puede investigar los certificados para detectar
la inmigración ilegal, con lo que muchos inmigrantes nunca se dieron de alta.
Y muchos de los que ya estaban inscritos se dieron de baja.
Por último, tenemos el certificado de penales.
Este documento requiere en muchos casos, una serie de pasos burocráticos difíciles
de salvar, otros países ni siquiera lo dan.
Con el propósito de presionar al gobierno para que este flexibilizara
las condiciones para obtener dicha regularización, se llevaron a cabo encierros en
diferentes locales sociales, iglesias, y centros ocupados de Barcelona y cercanías.
Desde el día 2 de Abril fue aumentando el número de personas encerradas, hasta
llegar a las 500 en menos de una semana.
Los encerrados contaron con el apoyo de la Asamblea por la Regularización Sin Condiciones y,
a pesar de la desinformación de los medios, también contaron con la solidaridad de los vecinos
y de otras personas contrarias a esta nueva vía de regularización que afecta a más de un
millón de extranjeros.
El gobierno quiso mostrar cierta "flexibilidad" como respuesta ante
las protestas de los inmigrantes, admitiendo el empadronamiento por omisión.
Sin embargo la introducción de este pequeño "cambio" ha sido visto como nos explicaron
algunos en La Ópera el 18 de Abril, más como una excusa que como una solución real
dentro del proceso de regularización.
Las fotografias de este reportaje fueron tomadas desde el inicio de las protestas, el dia dos de abril,
hasta el dia final del proceso, el siete de mayo, en el centro Espai Obert, la iglesia del Pí,
en el Centro ocupado de La Opera, y en los distintos escenarios donde se produjeron manifestaciones
y actos de protesta.
Jordi Salas Reche
jordisalasreche@hotmail.com
|