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II - ¿Por qué se pide el reconocimiento?
La necesidad del reconocimiento legal surgió, primero como respuesta a los
problemas cotidianos que encuentran los hombres y mujeres gitanos,
que no disponen de un certificado matrimonial válido.
En la actualidad las parejas jóvenes suelen combinar el rito gitano con una boda civil
o religiosa.
Pero algunas parejas quieren casarse únicamente por el rito gitano, como sus
antepasados.
En esas circunstancias, los afectados encuentran problemas al intentar cobrar pensiones,
en el acceso a viviendas de protección oficial, en el derecho de visita en hospitales
o en la cárcel a sus cónyuges, e incluso al intentar iniciar los trámites de su divorcio.
En el 2007 el proceso jurídico del caso de María Luisa Muñoz Díaz
se cerró después de siete años.
Su marido había pagado la Seguridad Social durante 19 años, pero a ella le fue negada
la pensión de viudedad por no disponer de la documentación de la boda necesaria.
Cuando el caso llegó finalmente al Tribunal Constitucional, los magistrados decidieron
en su contra, pero la sentencia incluía la sugerencia de la necesidad de reconocimiento
civil que debía otorgarse a los matrimonios gitanos a través de nueva legislación.
"A los jueces les falta ser un poquito más valientes", comenta Diego Luis
Fernández Jiménez, abogado y director del Instituto de Cultura Gitana.
El rito matrimonial gitano, consiste en la prueba de virginidad de la novia.
Este acto se considera, en ocasiones, atávico y humillante para las mujeres.
Pero las mujeres gitanas y también los hombres lo defienden como importante
hoy en día.
También lo han defendido trabajadores sociales, poniendo de manifiesto que ayuda a
disminuir enfermedades sexuales, como el sida, y evita la existencia de niños ilegítimos.
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