|
Algunos, ni se enteran que llevan el lazo suelto y la media baja.
Subían en rogativa los estelleses pidiendo lluvia, y los
vecinos de cada una de las calles de la ciudad trepaban
la ladera para cantar la Salve, repitiendo la subida a la
mañana siguiente para acudir a Misa.
Después de la Salve el Prior obsequiaba con queso, pan y
vino, y acabada la misa ofrecía pastas y mistelas.
|