Las vidas de los colonos son reales, tan reales como las de cualquiera de nosotros.

Un día las cosas comienzan a salir mal, algo que ver con el alma, con el tempo vital, con el amor, con los padres, con la luna, algo que ver con los seres humanos, algo que ver contigo y conmigo.

Luego vinieron más días y aparecieron los adentros y los afueras y las voces y las pastillas y los ojos que son como cardos y las anguilas y los amigos de la colonia.

¿Quién puede jurar que no será nunca un colono? ¿No lo seremos ya?


sueñito


mano y faso