Las fogatas reúnen a hombres y mujeres para tomar el mate, la infusión nacional.

Las rondas abrazan con humo y protegen del frío.

El más poderoso, como en la humanidad ancestral, se encarga del fuego.

Leves anarquías proponen brasas en solitario.

Las radios conectan a los pacientes con el otro lado.

Sus músicas y voces dibujan el deseo en la distancia, fingen compañía.


fueguito


sombra nada