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A pesar de las penurias, la vida de los pacientes continúa.
Allí, en la colonia, todavía anidan los amores prohibidos, los asumidos, el sexo descarnado,
la violencia del puñal, los engaños, las sabidurías ocultas, las sutiles noblezas y el
extrañamiento constante; como afuera, como la vida.
¿Qué hacía en ese lugar haciendo fotos? ¿Sigo allí todavía?
Me gustan las anguilas de tu cámara, me dijo el leñador guaraní.
Todavía las tengo.
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pabellón 4

mujercitas
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