La poesía estalla en los labios del paciente-interno y la tentación de abrevar en ella surge inevitable, predadora.

Cada loco es, de alguna forma, un manantial de imágenes verbales jamás sentidas.

Mujeres y hombres que ven al mundo desde de su minarete de alegorías sin final posible.

La compulsión surrealista fascina al recién llegado y no hay caja comeluz que pueda con ella.

Un paciente irrumpe en el sendero buscando rutina para devorar, pregunta: "¿los japoneses, van con carne?".


poéta


hombres de rayos X