La reacción de los "colonos" frente a las fotografías fue diversa, desde la emoción al desconcierto.

Muchos las rechazaban, otros las aceptaban tanto que las comían, hubo quien las analizó con una profundidad tal que dejaría desarmado al "comisario más iluminado".

Todos los fotografiados, esperaban su foto.

En algunos casos se disparó una suerte de efecto "terapéutico", humilde y pasajero, en aquellos que comenzaron a mejorar su estética personal o los que pretendían relanzar su relación con el pasado a través de las fotografías recibidas.


las rodillas


maestra