Pasaron meses enteros en la búsqueda de un sentido al ensayo.

Una suerte de "vergüenza fotográfica" atroz paralizó los comienzos.

Las imágenes llegaban sin esencia o espíritu alguno.

Cierto día, un paciente pregunto: ¿Me has traído las fotos que me tomaste?

Esa pregunta-reclamo disparó una suerte de "sustento ético" al trabajo, la devolución nació como resarcimiento por aquello que es "robado" en cierta forma.


canilla de afuera


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