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Rosario de pueblos a lo largo de la ruta 5, buen momento para un padrenuestro
Existen dos grandes ciudades o mejor dicho pueblos grandes,
que son: Ancud y Castro, por tal motivo es preferente tomarlas
como base y de ahí recorrer los pequeños pueblitos que se van
desglosando a medida que se recorre el ondulante paisaje de
la ruta panamericana, entre verdísimos valles y lomadas llenas
de curvas desde donde se atisba el mar, a veces, a cada lado de
la ruta.
Cuando uno camina por las calles de la Isla, percibe desde el
primer momento un aroma en el aire muy particular, al principio
indescifrable, cuando se empiezan a decantar los usos y costumbres
del lugar, uno se da cuenta que el olor de las maderas ( de la
casi totalidad de las construcciones de cada pueblo ), la utilización
de cocinas a leña, el kerosene de las lámparas, todo se funde e
impregna de un realismo mágico en cada paso que uno deja atrás,
hasta la misma ciudad de Castro no pierde ese misticismo propio
de viejos pueblos pesqueros.
Un paseo por la Isla nos puede llevar a conocer una riqueza de
manifestaciones que reflejan el universo cotidiano del lemuyano.
Dentro de éstas se destaca la religiosidad chilota expresada en la
construcción de iglesias de madera, algunas con más de 200 años
de antigüedad.
Si bien para los ojos de un extraño, la construcción sobre palafitos,
las casas totalmente hechas en alerce, la tradición de las tiraduras
( consiste en el traslado por tierra o mar de edificios o casas
de madera ya sea por partes o completos para reubicarlos en la
topografía de la isla ), son factores de especial interés; el hecho
de encontrar más de 150 iglesias con una tipologia unica
en el mundo, transtorna los sentidos y puebla la vista de pequeñas
joyas, que no tienen lo ostentoso o lo magnánimo de la arquitectura
europea, pero sí el concepto acabado de un trabajo auténtico
que fue declarado por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad.
Las Iglesias tradicionales de Chiloé se emplazan cerca de la costa,
enfrentando una explanada.
La diversidad de expresión entre los diferentes templos está dada
básicamente por las variaciones que atañen a la dimensión, la
composición y la ornamentación.
Colores chillones, características de cualquier pueblo de
pescadores donde por una cuestión práctica si se
pintaban los barcos, ¿ por qué que no el mismísimo pueblo con la
contundencia del color ?.
La técnica de construcción y la arquitectura de las iglesias de
Chiloé son propias del lugar: los antecedentes ( España, Bavaria )
fueron adaptados y reformulados.
Debieron originarse en la conjunción de las habilidades de la
población local en el tratamiento de la madera, y de los conocimientos
de los jesuitas y franciscanos europeos.
Los ejemplos de esta arquitectura son dignos de encontrarse en Ancud,
a lo largo de la ruta en: Quenchi, Dalcahue, Curacao de Velez, Achao,
Castro, Puqueldon ( en la Isla de Lemay ), Queilen, Chonchi y Quellon.
Si uno está entre los 41/46 grados de latitud Sur y 72/75 grados
de longitud Oeste, puede uno darse un tiempo para soñar y atravesar
la mágica puerta que se nos abre al llegar a Chiloé.
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