© José Ortega


Aún así, sonreir es gratis.
Y dedican la mejor de sus sonrisas al fotógrafo, nos la dedican a todos.
En su mundo, próximo al nuestro en lo físico pero tan lejano en lo emocional, son en alguna manera felices.
Todo es relativo, todo es comparado con quién y con qué.
¿ Qué les ha obligado a cada uno de ellos a dejar su mundo, a emprender un viaje en busca de algo que no se sabe ?.
Saldrán adelante.