© José Ortega


Todo es utopía, no hay nada garantizado.
Pararse un momento al borde del camino, reflexionar, ver por donde viene el viento, hacer algo, dejarse llevar.
Cada uno con sus parámetros básicos, sus concepciones, sus creencias, sus costumbres.
Un revoltijo de amor y odio hacia esta nueva vida todavía por vivir.