© Olav Murillo


Perdido en el viaje

No sé que es real,
pues mi vida es borrosa,
inhalo solventes todo el día,
me ponen bien, desaparece el dolor,
es un dolor muy especial, nunca he logrado eliminarlo por completo,
aún me duelen los golpes de mi padre,
aún me duele haber dejado a mi madre,
aún me duelen los golpes de la policía,
pues es delito vivir en las calles,
pero sobre todo me duele mi realidad.