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Aroldo Lewy
© Ileana Andrea Gómez Gavinoser
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La primera responde al que se identifica con una cultura y que, a
pesar de los cambios visibles en el tiempo, el estilo " se sostiene "
espiritualmente, vg. Egipto, Asiria, Prehistoria, Protohistoria,
y hasta las más profundas tinieblas de nuestro origen.
Tienen estos estilos la " apariencia " fundamental de permanencia
sin cambios, y esto sucede por la distancia que hemos tomado de
los mismos.
Si fuésemos sus contemporáneos, descubriríamos las diferencias así
como lo hacemos ahora con nuestros artistas.
La segunda, ya anticipada más arriba, se construye a partir de las
personalidades en las que, inclusive entre sus pares, se producen
refinadas y a veces sutiles diferencias, que crean mundos apartados
los unos de los otros.
El estilo de cada artista comieza con sus gestos habituales y mucho
antes de realizar su obra.
De esto deducimos que cada ser tiene su manera individual y única,
tan única como sus identidades.
Pero, de allí a plasmar un objeto artístico, media lo más importante,
que es el vehículo para su realización y las convicciones personales
sobre lo estético más la capacidad para traducir las voces interiores
a un lenguaje comunicativo.
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