Aroldo Lewy
Aroldo Lewy
© Ileana Andrea Gómez Gavinoser


Lo que me interesaba era aprender el dibujo de representación arquitectónica que finalmente no fue tal, por limitarse al dibujo de muebles.
A pesar de esto, mi lectura espacial se fue afinando, hasta el punto en que el interés por la construcción de objetos no se detuvo en la madera sino que se trasladó como inquietud al hierro, a la piedra, en objetos de la más variada índole.

Leí libros de grandes arquitectos, antiguos y modernos, sobre barcos y sus constructores, sobre máquinas e instalaciones hídricas.
Todo lo que caía bajo mi vista era devorado por mí, incluso aunque no estaba preparado teórica y técnicamente.
Seguí insistiendo en el campo de lo etónico y entré en un nuevo estudio, el de los arquitectos Aisler y Hackel, ambos, personas muy cultas ( el primero, presidente del Mozzarteum y reggiseur del Colón ).
Ese nuevo clima, otra vez " salvador ", fue providencial dado que esos vieneses ( también ) pero formados en el archihistórico Bauhaus, me conectaron con la avanzada artística en las artes.
Aprendí mucho allí, hasta que un mal entendido hizo que me retirara enojado y herido para no volver al estudio nunca más a pesar de sus insistentes llamados telefónicos.