18 - El recurso del montaje.

Otra forma de manipulación creativa con la imagen fotográfica nos la proporciona el montaje, el cual consiste en armar composiciones con elementos que provienen de dos, tres o más, registros originales distintos, pudiéndose efectuar esta operación tanto en el momento de la toma como en los laboratorios analógico o digital.
A través de este recurso podemos obtener gráficas de apariencia realista, donde no se descubra la intervención hecha, como podría ser agregar nubes tormentosas a un paisaje montañoso que tiene el cielo despejado; tenemos la posibilidad de elaborar combinaciones increíbles, contradictorias o cómicas, como sería insertarle alas de mariposa al cuerpo de un elefante; o podemos hacer collages y abstracciones totales, al estilo de algunas corrientes vanguardistas de la pintura en la primera mitad del siglo XX.

En el caso de elaborar el montaje durante la toma, éste se lleva a cabo de la siguiente manera.
Tapamos una parte del lente de la cámara en el momento de la exposición, para así mantener virgen la sección del fotograma que corresponde al área de la imagen que no nos interesa registrar, luego se carga nuevamente el mecanismo de disparo, manteniendo accionado el control que libera al sistema de arrastre de la película para que ésta no se mueva de su lugar; cambiamos el escenario a retratar y hacemos ahora lo contrario, exponemos en esta ocasión la parte inicialmente no impresionada por la luz y cubrimos la zona ya tomada.
Pudiéndose hacer este procedimiento una o más veces, pero teniendo siempre el cuidado de colocar la cámara muy firme sobre un trípode, y tratando de ser lo más preciso posible con las líneas donde se juntan las distintas imágenes parciales al observar por el visor.

La segunda manera es por medio del viñeteado en la ampliadora, que consiste en dejar un área del papel fotográfico protegida de la luz al momento de positivar un primer negativo, para luego hacer lo opuesto, exponer con otro negativo la zona que habíamos dejado virgen, e impedir el paso de la proyección a la superficie primeramente trabajada, logrando así la fusión de dos o más imágenes en una misma copia.
Al margen de lo creíble o fantástico de la obra que vamos a producir, podemos dar una sensación de naturalidad si escogemos negativos que compartan características semejantes en lo que concierne al tipo de iluminación, contraste y perspectiva, entre otras cosas; pudiéndose también buscar intencionalmente la incompatibilidad de estos aspectos visuales, si deseamos crear una gráfica de aspecto alucinante e irreal.