17 - La edición y dos cosas más.

Tanto si trabajamos con la ampliadora en el cuarto oscuro o con la computadora en el laboratorio digital, contaremos con los recursos de la edición, la manipulación de la perspectiva, y la posibilidad de invertir la imagen, entre otras cosas, para reestructurar y complementar la disposición de la imagen que hicimos inicialmente en el momento de la toma.

Por medio de la edición podemos eliminar de nuestras fotografías pequeños elementos periféricos indeseables, que quedaron incluidos en un principio sin deber estarlo; tenemos la posibilidad de hacer modificaciones de mayor envergadura, como podría ser volver a componer únicamente con la mitad del fotograma y desechar el resto; o podemos extraer de la escena tomada un pequeño motivo y ampliarlo, de manera que solo él constituya la imagen final.
Si laboramos con la técnica analógica, la edición la haremos subiendo el cabezal de la ampliadora la altura necesaria, para que solo se proyecte sobre el papel sensible lo que deseamos positivar, y quede fuera de este todo aquello que hemos resuelto excluir; presentándose la situación de que sí la película deja ver su grano fotográfico, éste se crecerá aún más en la medida que ampliemos la proyección, hecho que en algunos casos puede representar un problema, y en otras circunstancias es un recurso artístico.
Así mismo, nos será dable enderezar el horizonte y cualquier otro motivo que en la toma quedó inclinado, o por lo contrario sesgarlo aún más si queremos hacer una imagen intencionalmente desequilibrada; para ello solo tendremos que colocar en la posición deseada la línea o elemento en cuestión con respecto a los bordes de la marginadora.

Otra operación que podemos hacer con la ampliadora es la eliminación o exageración de la perspectiva, que nos puede servir, por ejemplo: para restituir la equidistancia de las aristas de un rascacielo, que según quedo captado en el negativo, se van acercando en la medida que el edificio se levanta hacia la altura; o por el contrario, para acentuar aún más la confluencia de los bordes de la mencionada obra arquitectónica, en copia hecha con el mismo negativo.
Para realizar el primer procedimiento debemos levantar la base donde se encuentra el papel fotográfico del lado que las líneas sean divergentes, así, la distancia entre esta parte del papel y el objetivo de la ampliadora será menor, y se reducirá progresivamente el grado de ampliación hacia ese lado, resultando que las líneas que en un principio se abrían las obligaciones a que se acerquen, pudiéndose en algunos casos colocarlas de forma paralela; ahora bien, como tenemos distintas alturas el enfoque lo haremos en la zona central del papel, y debemos utilizar el menor diafragma posible para que la profundidad de foco abarquen todos los niveles; otro factor que debemos tener en cuenta es que la exposición no podrá ser pareja, y habrá que dar un sobretiempo a la parte del papel que este más alejada de la fuente de luz; en el caso de ampliadoras que tengan el portanegativo móvil, si inclinamos este hacia abajo del mismo lado que se levanta la marginadora, es decir, que ambos objetos por un lado se acerquen y por el otro se alejen, el grado de corrección será aún mayor.
Si por el contrario queremos exagerar la presencia de la perspectiva, haremos la inclinación del papel en el sentido opuesto.



Esquema gráfico de las dos posiciones de la ampliadora y la marginadora para corregir líneas convergentes, en la ilustración de la izquierda con ampliadoras de portanegativo fijo, en la gráfica de la derecha con portanegativo móvil


También es factible invertir la gráfica, pero para llevar a cabo este efecto tenemos que considerar principios éticos, ya que solo se debe hacer cuando la información difundida no sea errónea en alta medida, poco importa si en un plano cerrado un árbol y una roca del bosque intercambian sus posiciones reales, pero si en un paisaje un río y una montaña truecan lugares, eso producirá consecuencias negativas en el conocimiento geográfico de los perceptores, y en consecuencia no deberá ser hecho; tampoco se puede realizar con imágenes que contengan palabras escritas porque estas saldrán al revés.
Para llevar a cabo este propósito cambiamos la posición normal del negativo en la ampliadora, en lugar de colocarlo con el soporte de acetato brillante hacia arriba, y la emulsión relativamente opaca de cara a la marginadora, lo acomodamos en posición contraria, es decir, brillante de la película hacia abajo y opaco hacia arriba.

En el caso de la técnica digital, estas tres prácticas explicadas son igualmente realizables por medio de varios programas de trabajo gráfico, que se encuentran hoy en día en el mercado mundial, siendo el más difundido de todos el Photoshop.