Mi prima Bichonnade no se caerá...,
París, 1905
Jacques-Henri Lartigue






Grand Prix Delhaye, 1912
Jacques-Henri Lartigue





10 - Del movimiento congelado al movimiento sugerido.

En la mayoría de las cámaras fotográficas profesionales que tienen control manual, la escala formada por las distintas velocidades de obturación comienza en la posición de bulbo, que es el tiempo permanente de abertura del objetivo mientras el fotógrafo mantenga presionado el cable disparador, pasando luego al lapso de un segundo, medio segundo, un cuarto de segundo, y así sucesivamente; teniendo cada una de estas posiciones la mitad del tiempo de la anterior, hasta alcanzar en 12 ó 13 pasos el brevísimo intervalo de 1000 ó 2000 fracciones de un segundo.
Esto permite que podamos escoger a nuestro gusto una velocidad de registro que puede ser alta, media o baja, siempre y cuando la iluminación existente en la escena a fotografiar sea la necesaria para la sensibilidad de la película, y compensemos con la abertura del diafragma la exposición de luz requerida según la ley de reciprocidad.
Gracias a esa posibilidad nos será permitido trabajar entre dos extremos que van: desde paralizar en una milésima de segundo o menos un cuerpo en movimiento y mostrarlo en casi perfecta nitidez, como sería el caso de las alas de un colibrí cuando se alimenta de una flor, o una bala atravesando un vaso de cristal y lanzando trozos de vidrio a su alrededor; hasta concentrar en una abstracción gráfica que representa un movimiento una exposición de varios segundos o incluso horas, como puede ser la imagen de un torbellino blanco sobre un escenario que retrata las volteretas de una bailarina de ballet, o una franja luminosa en un cielo oscuro que señala el paso de la luna llena en el transcurso de una noche.