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Mount Williamson, 1945
Ansel Adams

Samuel Beckett, 1964
Henri Cartier-Bresson

Un poco alegre y graciosa, 1942
Manuel Álvarez Bravo

"Spring in the Park", Picture Post, 10 May 1941
Bill Brandt

Gafas de sol, Vierwaldstättersee, 1936
Herbert List

Môme Bijou.
Bar de la Lune, Montmartre, 1932
Brassaï
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4 - La regla de oro y sus tres leyes.
Estos principios formales de composición visual fueron utilizados de manera
elemental desde la más lejana antigüedad, tanto en el Viejo Mundo como en
América, como puede observarse en los murales egipcios, mesopotámicos y
aztecas, entre otras culturas.
Sin embargo, las informaciones más lejanas que tenemos hoy en día sobre su
teorización y sistematización se las debemos a los griegos de la edad clásica,
entre los siglos V y III antes de Cristo, quienes los usaron en pintura,
escultura y arquitectura.
Posteriormente, durante el Renacimiento Europeo, en los siglos XV y XVI,
los grandes maestros de esa época hicieron bastante uso de estos parámetros,
legándonos algunas de las más bellas imágenes que tiene el patrimonio mundial.
En los tiempos modernos han sido criticados en varias oportunidades debido
al surgimiento de corrientes artísticas muy cuestionadoras, pero nunca han
perdido su vigencia, siendo actualmente de uso común no solo en las artes
gráficas sino también en los medios de comunicación social como la fotografía,
el cine, la televisión y la publicidad.
Empero, estas leyes no son para seguirlas al pie de la letra, son normas que
nos pueden ser muy útiles para comenzar a componer partiendo de ellas, y que
podemos emplearlas o no según nuestro criterio y su adecuación al tema que se
esta trabajando, una buena práctica es realizar varias versiones de una misma
imagen, respetando estas leyes en unos casos y en otros no, para luego comparar
los resultados.
A continuación expondremos una propuesta nuestra sobre la manera de cómo
dividir el contenido teórico de estos principios, y como poder aplicarlos si
así lo deseamos, para la construcción en particular de la imagen fotográfica.
La Ley del Horizonte
Señala que en el recuadro fotográfico deben trazarse, imaginariamente y con una
finalidad referencial, tres bandas horizontales de igual anchura, tanto si se
esta trabajando en posición apaisajada o vertical, y en la gran mayoría de las
ocasiones, darle alrededor de dos bandas a la zona donde se encuentra el motivo
principal, y más o menos una banda a la zona secundaria.
Ahora bien, por lo general, la amplitud de ambos espacios va a depender de la
mayor o menor importancia de cada uno de estos, pudiendo ser casi iguales si la
relación entre el motivo principal y el secundario no es tan desequilibrado,
hasta reducirse la zona secundaria a solo un pequeño borde si el motivo principal
es muy destacado.
Es pertinente señalar que esta regla no solo se aplica cuando esta presente el
horizonte, sino en toda imagen que tenga una línea más o menos horizontal que
divida a la composición en dos espacios significativamente diferenciados.

Esquema Gráfico de la Ley del Horizonte
La Ley de la Mirada
Señala que toda persona, animal o cosa, debe de tener dentro del recuadro
fotográfico más espacio libre hacia su frente que hacia su atrás,
independientemente de la amplitud de lo abarcado en el encuadre de toma,
pudiendo incluso hasta estar cortado por el borde del recuadro parte del
elemento gráfico en cuestión en su zona posterior, si este se encuentra
en un plano cercano a la cámara o es de dimensiones muy grandes.
Como en el caso de la ley precedente, en la generalidad de las veces,
la mayor o menor medida en que se le otorgue espacio al sujeto principal,
dependerá tanto de su importancia, como de la importancia de lo que tiene
a su frente que le hace contrapeso, debiendo haber casi siempre, una
relación directamente proporcional entre el valor de lo mostrado y el
espacio que ocupa.

Esquema Gráfico de la Ley de la Mirada
La Ley de los Tercios
Señala que en el recuadro fotográfico deben trazarse, imaginariamente,
dos líneas equidistantes verticales y dos horizontales, siendo en
torno a alguno de los cuatro puntos donde se cruzan las cuatro líneas,
en donde debe colocarse el motivo que deseamos resaltar dentro de la
composición.
Esto ocasiona un arreglo asimétrico de la imagen, con el polo de máximo
interés visual encontrándose relativamente cerca de alguna de las cuatro
esquinas del recuadro, y el área central de la gráfica ocupada por
elementos secundarios.
Es posible y hasta recomendable, cuando se pueda hacer, cumplir las tres
leyes de La Regla de Oro en una misma fotografía, pues estas no solo
son perfectamente compatibles entre sí, sino también complementarias.

Esquema Gráfico de la Ley de los Tercios
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