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Le Béguinage de Bruges, Belgique, 1954
Edouard Boubat

Barda tirada en un campo verde
Juan Rulfo

La sopa está preparada en las tazas, 1929
Alexander Rodchenko
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3 - El ritmo en la imagen fotográfica.
Así como en la música el ritmo se define como la disposición periódica
y armónica de voces y pausas a lo largo de una melodía, en el ámbito de
la composición fotográfica es la repetición de un elemento formal dentro
de la escena. En consecuencia, el ritmo es un concepto que tiene
parentesco con el ya mencionado tema de la Relación de Partes, debido a
que en ambas ocasiones la razón de ser de la fotografía está en los
enlaces visuales que se producen entre las distintas unidades gráficas
que integran la imagen; con la diferencia de que en el caso que ahora
nos ocupa esta relación es siempre armónica, hay coincidencia en el
mensaje que emiten las partes, y su peso comunicacional esta más en
el aspecto estético que en el contenido, a causa de la sencillez de
su esencia, simple repetición de figuras iguales o muy parecidas, lo
que limita en alta medida las posibles interpretaciones significativas,
pero mucho menos las potencialidades de expresar belleza. Volviendo a
hacer analogía con la música, podemos decir también que las composiciones
con ritmo tienen características coral, ya que estás constituidas por
individualidades visuales similares y más o menos del mismo tamaño, que
se repiten de forma coherente; algo bastante aproximado a un orfeón de
cantantes que entonan al unísono una misma tonada. Así mismo, tenemos
que señalar además que el ritmo se puede conseguir dentro de la imagen
en diversas medidas, desde notoriamente con una fuerza que lo hace
evidente a primera vista, hasta con discreción en repeticiones no tan
obvias que solo identifica el observador atento.
Esto se puede presentar de cinco maneras distintas: repetición de los
objetos en un mismo plano, con todos ellos de un mismo tamaño; repetición
de los objetos alejándose, empequeñeciéndose estos progresivamente en la
medida que su distancia de nosotros aumenta; repetición de los objetos
acercándose, engrandeciéndose ellos en la medida que su lejanía de nosotros
disminuye; repetición de los objetos en desorden, con estos distribuidos
irregularmente en todo el espacio del encuadre; pudiéndose dar también
la situación de que dos o tres de los mencionados casos se combinen.
Un ejemplo de ritmo en un mismo plano puede ser un grupo de muñecas de
trapo, colocadas todas iguales unas al lado de las otras, y protegidas
por un vidrio donde se refleja levemente el fotógrafo y su cámara;
mientras que un ritmo en desorden lo puede constituir un grupo de niños
uniformados reunidos en una plaza, con trajes oscuros y sombreros blancos,
vistos desde un ángulo de toma alto. Por lo general el ritmo le otorga a
la imagen un sentido de orden, regularidad y armonía agradable para el espectador.
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