|
Cabezas en un paisaje
Se trata de una pintura realizada por Francisco de Goya entre 1818
y 1823 en las paredes de la Quinta del Sordo, su casa de Madrid.
Ha sido incorporada a Internet, la red de redes, la ventana al mundo
por Manuel Rodríguez en esta página de El Ángel Caído que él dirige.
La pintura es poco conocida y forma parte del conjunto denominado
como Pinturas Negras, en ella cinco personas parecen asomarse a
nuestra realidad desde la esquina inferior derecha.
En la iconología tradicional, se asigna a la parte derecha de la
imagen valores relacionados con el futuro y a la izquierda con el
pasado guardando cierta analogía con la escritura occidental,
sería algo parecido a sugerir de dónde venimos y a dónde vamos.
Goya no fue solo el precursor del impresionismo con su cuadro
denominado La Lechera de Toulouse, y del expresionismo con sus
Pinturas Negras.
En esta composición se alude directamente a la relación entre un
personaje representado y el espectador, sea cual sea el medio
empleado para la representación.
Estas figuras son además un conjunto de mirones, también denominados
voyeurs, a Goya le gustaba incluir alguno en las escenas costumbristas
que representaba.
¿Era él mismo un voyeur que tras curiosear en su
entorno se asoma a nuestro tiempo a través de sus pinturas?
Las figuras están en el borde, en la esquina, al límite de su tiempo
y a punto de entrar en el nuestro.
Se manifiestan a través del medio pictórico, pero el icono resulta
tan universal que el pensamiento representado parece extraído de una
fotografía actual, de las bambalinas de un escenario o del monitor
de un ordenador.
En tiempo de Goya había que entrar en su casa para encontrarse con
la mirada curiosa de estos personajes, hoy se asoman a nuestras casas
a través de la página de Internet.
Saltan las barreras del tiempo y utilizando otro medio visual
mantienen la misma actitud de curiosidad y la misma relación
contemporánea y cercana con el espectador.
Se trata de una potente imagen que conjuga tres géneros el retrato,
el documental y el paisaje.
Los personajes provienen de un lugar que parece anunciar los paisajes
del movimiento romántico, hay una montaña que oculta parcialmente
las nubes y las nubes ocultan parcialmente el azul del cielo.
En ese paisaje del fondo parece representarse la historia de los que
viven dentro de la composición, pero también podría ser la historia
de los que estamos fuera del cuadro.
En el pasado van quedando los obstáculos que se van difuminando con
las nubes, éstas dejan paso a la claridad del cielo despejado y al
final sobre nuestras curiosas miradas resplandece la luz.
Los curiosos personajes se agolpan en el ángulo derecho del rectángulo
para vernos, como nosotros divisamos la vida a través del visor o de
la pantalla rectangular de las cámaras de fotografía.
Yo me asomo también a la pantalla de mi ordenador y les miro, el borde
de su cuadro y el borde de mi monitor parecen fundirse en los límites
del tiempo y de la curiosidad.
Texto: Texto - Margarita González - Octubre de 2004
Pintura: Cabezas en un paisaje - Francisco de Goya y Lucientes
|