Zaplana, el brazo incorrupto del PP

La última entrega, por ahora, de Alfredo Grimaldos sobre la historia reciente de España, tras la publicación de "La CIA en España" y "La larga sombra de Franco en la transición", dejará estupefacto al lector curioso que tenga una ida preconcebida, obviamente elaborada con los materiales aportados por los dóciles medios de comunicación, del perfil humano, moral y político de una de las figuras más destacadas de la derecha española.

En las amenas trescientas páginas de que consta el libro, editado por FOCA, se hace un recorrido cronológico por la agitada vida de este "personaje histórico", que de no ser por la singular conformación de las fuerzas reaccionarias en nuestro país, lo más probable es que nunca hubiera pasado de chulo de pueblo biencasado con niña rica.
Así, el relato nos recuerda los modestos orígenes del flojo estudiante de Derecho cartagenero que consigue emparentar con la adinerada familia Barceló, hosteleros alicantinos radicados en la que fuera en otro tiempo grata villa de Benidorm.

El acceso al poder del PP local se lo facilita su suegro y a la alcaldía de Benidorm en 1991, después de su derrota electoral, la presumible compra del voto de la concejala del PSOE, María Sánchez Trujillo, alias La Bienpagá.
El antecedente no deja de ser ilustrativo para entender la forma en que, doce años más tarde, logró hacerse con el poder en la Comunidad de Madrid la ultraderechista Esperanza Aguirre de la mano de los sicarios y diputados del PSOE Tamayo y Sainz.

Una vez recuperado el casposo Festival de Benidorm con el objetivo de iniciar una campaña de autopromoción con dinero público, que aún hoy no acaba de rematar.
Y después de una larga retahíla de incidentes económicos con comisiones interpuestas en la gestión de Ayuntamiento y Festival, logra el apoyo de los caciques locales y provinciales capitaneados por el inquietante Carlos Fabra, presidente y descendiente de presidentes de la Diputación de Castellón, para conseguir la hegemonía en el PP valenciano y encaramarse a la presidencia de la Generalitat.

Desde esa situación privilegiada pretende concretar uno de los sueños de la burguesía levantina, probablemente la más hortera y advenediza del país, además de obstinada destructora de un paisaje natural excepcionalmente poético, Terra Mítica.
A pesar de que todos los informes previos situaban las posibilidades de negocio en unas cifras modestas, y que en consecuencia las grandes corporaciones internacionales dedicadas a la explotación de la diversión de masas descartaron participar en la que previsiblemente sería una desastrosa operación económica.
El megalómano Sr. Zaplana decide, arrasando derechos de pequeños propietarios y el medio natural que encuentra en su camino, poner enormes cantidades de los recursos financieros de la Generalitat y de las cajas de ahorros afines en manos de sus más estrechos colaboradores, que a base de saquear las arcas de la empresa y de una pésima gestión llevan a la quiebra técnica el aparatoso invento.

¿ Serviría de modelo tamaño despropósito para la creación y lenta ruina, pocos años más tarde, del Parque Warner en San Martín de la Vega por su recalcitrante enemigo en el PP, Alberto Ruiz Gallardón ?.
No mucho tiempo después de que Ruiz Galardón propusiera la expulsión del Sr. Zaplana del PP por el cobro de comisiones ilegales para financiar la organización derechista, el conocido caso Naseiro en el que el Sr. Zaplana fue uno de los principales implicados, pagó cara su osadía justiciera siendo excluido de las listas al Congreso por Madrid.
La mezquina venganza se concretó al más puro estilo mafioso y quedó meridianamente claro para toda la organización "el aviso para mareantes".

Los doce capítulos del libro también dan ocasión para poner de manifiesto las más que fraudulentas relaciones con el eternamente bronceado cantante de Miami, Julio Iglesias.
Que además de jugosos y "dactilares" contratos promocionales con la Generalitat, consigue privilegiadas relaciones con lo más granado del sector inmobiliario-especulativo de la costa levantina.
Y como no podía faltar ningún personajillo de la España cazurra al evento, por las páginas del libro aparecen Paco "El Pocero" y el común amigo de ambos, el socialdemócrata descafeinado y católico beligerante José Bono.
Todos ellos vinculados por negocios, comisiones, relaciones y aficiones.

Del lamentable paso del Sr. Zaplana por el Ministerio de Trabajo queda constancia en el libro, que recoge con detalle sus generosos y habituales dispendios de dinero público para sus campañas de autopromoción y de su acostumbrada gestión ineficaz.
Su breve ejecutoria como portavoz del Gobierno ha dejado una huella imborrable en las gentes de buena condición, su pertinaz defensa de las mentiras del 11-M que se lanzaron desde el Gobierno del PP para confundir a los ciudadanos sobre la autoría de uno de las mayores atrocidades cometidas en nuestro país.
Para remachar el clavo, se rió y despreció el dolor de víctimas y familiares de muertos y heridos en el atentado del 11-M, cuando ya sólo era portavoz parlamentario del PP.
Un perfecto canalla.

 
 



 
 

Hay un aspecto del lamentable personaje del que se ocupa el libro, que ni el autor del prólogo, el periodista Javier Ortiz, ni el redactor de este brillante trabajo de reconstrucción de la realidad han conseguido precisar.
El primero le tilda de simple estafador, en términos políticos aclara, que no da el perfil habitual de su género porque se le ve venir, tiene cara de mangante, estilo de nuevo rico y un discurso vacío de contenido.

Alfredo Grimaldos lo sitúa en el terreno de los oportunistas carentes de referentes éticos, de hecho inicia el primer capítulo con una cita de Groucho Marx que enmarca al sujeto, "Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros".
Y en mi opinión el Sr. Zaplana ha sido mucho más que eso, ha sido uno de los principales ejecutores y un avanzado en la rigurosa aplicación de la política neoconservadora en nuestro país, provocando la destrucción sistemática de todos los servicios de gestión pública (educación, sanidad, previsión social, vivienda, medios de comunicación, etc.) desde los ámbitos en los que ha ejercido el poder.

Al mismo tiempo a desviado los recursos públicos, destinados a esos fines, para beneficio de las empresas privadas que degradan los servicios y los encarecen, estableciendo sistemas de copago que alejan a buena parte de la población de su disfrute.
Ha fortalecido la práctica y servido de ejemplo, dentro y fuera de su partido, de conquistar el poder y mantenerlo "a cualquier precio", con el golpe de mano antidemocrático y la burla de la voluntad popular como acciones aconsejables.
También en el área de la gestión urbanística ha puesto en valor una figura, la del agente urbanizador, que ha generado resultados desastrosos en todos los ámbitos que tienen que ver con un modelo de ciudad y territorio equilibrado.

Pasando por encima de los derechos de los propietarios del suelo, derecho que tan furibundamente dice defender el PP, pone en manos de ávidos depredadores la política de vivienda, dotaciones, servicios y equipamientos, medio ambiente, patrimonio arqueológico, etc.
Este modelo de gestión, que ensayó en la Comunidad Valenciana, consiguiendo notables incrementos del precio de la vivienda, masivo deterioro de la riqueza natural y del patrimonio histórico de la costa mediterránea y drástica reducción de los estándares dotacionales, fue exportado por su amigo José Bono a la Comunidad de Castilla -La Mancha logrando grandes éxitos como la ciudad demencial de Paco "El Pocero" en Seseña y otros desarrollados delirantes en el sector industrial, residencial y de servicios.

Como su aventajada alumna Esperanza Aguirre no podía ser menos, también lo implantó dentro del ordenamiento jurídico de la Comunidad de Madrid y aunque los desarrollos que se acogieron a este modelo fueron muy escasos ( algunos promovidos por alcaldes del PSOE ) y los resultados fueron vergonzosos, decidió retirarlo hace unos meses.

Más que con un oportunista o un estafador, tratamos con un profeta del mal.

Fernando Ferro


Zaplana, el brazo incorrupto del PP
Alfredo Grimaldos
Editorial FOCA