Ruby Holden, dueña de casa de empeños
Henderson, Navada
17 de diciembre, 1980



James Kimberlin, vagabundo
State Road 18. Hobbs, New Mexico
7 de octubre, 1980



Abbie Hoffman, Yippie
Chicago Seven Conspiracy Trial
25 de septiembre, 1969



Janis Joplin, cantante de blues/rock
Port Arthur, Texas
3 de septiembre, 1969

In the american west

Se está desarrollando en Madrid una exposición correspondiente al trabajo de Richard Avedon, que recibe el título de In the american west ( En el oeste americano, aunque sería más apropiado En el oeste de Estados Unidos ).
Este trabajo se mostrará desde el pasado septiembre hasta el mes de noviembre del presente año.
Anteriormente pasó por Wofsburg ( Alemania ) y por Granada y Barcelona ( España ).

Este fotógrafo que ha adquirido reconocida fama mundial como fotógrafo de moda, también ha realizado a lo largo de los años su propio trabajo personal, destacando, entre otros, los trabajos realizados en 1963 sobre el Movimiento de los Derechos Civiles en el sur de EEUU y en 1969 reflejando el movimiento contra la guerra del Vietnam.

Su trabajo, básicamente el retrato, conserva unos elementos comunes que marcan su estilo: retratos de personas de medio cuerpo sobre un fondo neutro ( blanco o gris ), casi nunca ubica sus personajes en un lugar que pueda distraer la atención del espectador.
Por otro lado siempre acompaña sus fotografías con el nombre y apellido, edad u ocupación del retratado y el lugar y la fecha en que fue realizada la toma.
Estos factores se repiten desde las fotografías más antiguas hasta las que puede realizar en la actualidad.

El trabajo que nos ocupa, In the american west, recoge los retratos realizados por Avedon en el período comprendido entre 1979 y 1984.
Durante estos cinco años pasaba parte del verano recorriendo el oeste de los Estados Unidos.

Las fotografías fueron tomadas con una cámara de 8 x 10 pulgadas, siempre como fondo utilizó un papel blanco de unos 3 por 2 metros, siempre con luz natural en lugares protegidos de la luz directa del sol, por lo que las luces son difusas. Todas las fotografías fueron realizadas en blanco y negro.

La presentación de la exposición está formada por retratos de tamaño monumental ( superior al tamaño humano ).

La particularidad de este trabajo reside en que, en esta ocasión, no refleja los mitos musicales de los sesenta o los personajes más o menos represenativos que lucharon por la defensa de los derechos civiles o que se oponían a la guerra del Vietnam.

En esta ocasión son personas normales: mineros del carbón, caramareras, sin techo, trabajadores del petróleo o emigrantes. Todos ellos sin ninguna preparación para la ocasión.
Se presentan tal como son un día cualquiera en sus vidas: las huellas de los trabajos realizados se reflejan en sus caras y en sus ropas.
Sin embargo, se aprecia una cuidada selección de los retratados, labor que Avedon llevaba a cabo en lugares públicos como restaurantes, fiestas o autopistas.
En total 752 personas fueron retratadas para este trabajo.

En esta ocasión, Avedon procura un distanciamiento de los personajes, al tiempo que les obliga a posar friamente frente a una gran cámara a escasa distancia del retratado, con dos ayudantes que montan los negativos y adecuan el diafragma y sin nada en que apoyarse: únicamente un fondo blanco.
Estos factores hacen que los personajes estén envarados y no muestren ningún sentimiento, ninguna actitud humana que les caracterice.
Es evidente que algunos de los personajes se sienten agredidos por unos seres extraños que les quieren hacer una fotografía sin saber para qué ni porqué.
En estos casos las fotografías son "robadas" con el consentimiento forzado de los retratados por la autoridad del fotógrafo.

Para reflejar una situación social que se produce en un momento dado, además de encontrarse en el sitio adecuado en el momento aducuado, disponer de un excelente equipo fotográfico y los ayudantes necesarios, es preciso que el fotógrafo se identifique y tenga curiosidad y profundice en lo que se fotografía.

A Avedon, en este trabajo, no le interesan ni las personas ni los sentimientos de las mismas.
Son personas que no tienen ningún interés para él.
El único que queda retratado en estas imágenes es el mismo fotógrafo, que sabedor de que posee una excelente técnica y un reconocimiento mundial, hace un trabajo sobre sí mismo.

De igual manera podría haber fotografiado todos los perros callejeros que le hubiesen interesado en el oeste de los Estado Unidos.

Sin embargo, Avedon está más cerca de los personajes que fotografió en los sesenta, estos personajes si son amados por el fotógrafo.

Comentario: Manuel Rodríguez