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Esta imagen la hizo el primer fotógrafo de guerra, un tal Francisco de Goya y Lucientes.
Dos individuos se dan de garrotazos sin parar, con las piernas hasta las rodillas metidas en tierra.
Si miramos con distancia esta imagen tan violenta, podemos garantizar que ninguno de ellos lleva
distancia y que la cosa va para largo.
Aparentemente la riña es entre ellos, las demás referencias son circunstanciales.
Uno desea acercarse, con cuidado, y convencerles para que paren: unas palabras, el diálogo,
la negociación, etc.
Podría ser el bálsamo de la locura.
Me temo que la cosa es imposible ¿ verdad ?
Pero, ... ¿ por qué esa persistencia ?
Yo pienso que lo que les mueve a darse de garrotazos, no son los agravios que manifiestan, sino
la necesidad de sentirse cada uno de ellos, mejor que el otro.
¿ Es quizás la necesidad de sentirse centro de atención ?
¿ Y si les dejamos de mirar ?
¿ Y si dejan de ser noticia ?
¿ ... les gustará la guerra en el fondo de su eterno aburrimiento ?
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