La Halurización del Pixel (2009)
Antonio Graell Alonso

Bajo el titulo de “La Halurización del píxel” se engloba mi proyecto para deconstruir la fotografía digital, lo que se muestra aquí pertenece a la primera fase del proyecto, la cual se expuso en el espacio alternativo METOL-4 en mayo del 2009.

La idea de la deconstrucción nació charlando con algunos colegas de profesión en METOL-4. Hablábamos de cómo la fotografía digital estaba relegando a la fotografía química a un espacio marginal. Las razones de esta situación son evidentes: hacer fotos en digital es barato, cómodo, inmediato, elimina dependencias de terceros y, por si fuera poco, se puede jugar con las imágenes como si se tratase de un videojuego. En el curso de la conversación me vino una idea a la cabeza, era una idea muy abstracta, pero, ¿qué pasaría si hiciese una copia por contacto de la imagen que proyecta mi monitor?

No tardé en darme cuenta que tras ese proceso aparentemente incoherente y experimental existía todo un mundo de posibilidades creativas y, sobre todo, que estábamos ante una forma de acercar dos visiones sobre la fotografía enfrentadas entre si. Se trataba de demostrar que ambas técnicas -la química y la digital- no sólo podían convivir, sino que podían ser complementarias en el desarrollo y la ejecución de nuevos procesos artísticos.

Mi primera preocupación estuvo relacionada con los problemas técnicos. Desde cómo “preparar” el archivo para conseguir que las imágenes cumpliesen con mis expectativas, hasta el modo de exponer ese papel fotográfico. No en vano, ambas técnicas tienen grandes diferencias conceptuales, unas debido a la composición, fabricación y funcionamiento de sus materias fotosensibles, y otras a causa del modo en el que son procesadas y/ó manipuladas, aunque el motivo fotografiado y la razón por la que se fotografía sean iguales en ambos casos.

En esta primera fase, las fotografías expuestas son el resultado de copiar directamente la imagen mostrada en el monitor, una imagen que ha sido previamente manipulada hasta conseguir crear un “auténtico” negativo digital -sustituto de aquellas placas de cristal que se usaban en los albores de la fotografía- que sirva de original del que positivar las copias. Se trata de un archivo compuesto por pixels que al ser traspasados al papel, sufren una inversión de sus valores lumínicos. De este modo, los pixels –portadores de una gran información que no suele ser visible para la mayoría de nosotros-son “halurizados” y “deconstruidos” sobre el argéntico papel fotográfico.

Esa información que muy pocos son capaces de descifrar no es otra que el código hexadecimal, ese código es con el que los procesadores y los programas informáticos “ven las fotografías”, ese lenguaje aparentemente ininteligible es el que contiene todos los metadatos de la imagen, desde la fecha y hora de creación, el modelo de cámara ó los parámetros de velocidad y obturación, hasta el historial completo sobre cómo ha sido manipulada y, por supuesto, su tamaño y su formato. Y todo ello expresado, con una inmensidad de dígitos, en una sucesión matemáticamente coherente de la cual seleccioné tan solo una minúscula fracción para acompañar a cada fotografía en su exhibición física, como testimonio de su existencia, de su manipulación y de su deconstrucción.

Antonio Graell Alonso
Madrid, España, 1962
Residencia actual: Madrid, España

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